Una representante de Pilará, ayer, antes del inicio del partido.

La entrada en calor es fundamental para los jugadores.
Las boinas, un sello distintivo de los hombres de a caballo.
Una cámara como para no perderse ningún detalle.
La elegancia, un factor fundamental para una tarde de polo.
La familia tampoco se perdió el evento.
Las más chicas eligieron ver el partido en grupo.
¿De a dos caballos? Un cambio en la mitad del partido.
