Si me pongo a repasar la evolución que ha tenido el tratamiento de la Diabetes en los casi 30 años que tengo contacto con el tema, me sorprende pensar que alguna vez tuve que apelar a tubos de ensayo de vidrio, líquidos reactivos, mechero, alcohol de quemar, jeringas de vidrio y otras piezas de museo.
Junto con el avance en los métodos de diagnóstico y tratamiento y desde el año 1989, aparece en Argentina una Ley que protege a los pacientes que padecemos la enfermedad.
Recuerdo una anécdota anterior a la Ley, cuando la insulina no era considerada un elemento de vital necesidad para un diabético, haber tenido que visitar 52 farmacias de Capital, Conurbano y hasta de la Provincia de Buenos Aires para conseguir el preciado medicamento que se presentaba en forma de ampolla.
Eran épocas en las que no existían las computadoras ni los celulares, y esto complicaba un poco la búsqueda, pero la necesidad de insulina era igual a la de hoy.
La emblemática Ley define un antes y un después en la calidad de vida de los pacientes y establece una suerte de reconocimiento social esperado por mucha gente: entre el 6 y 8% de la población.
Hay dos elementos que resumen su contenido:
• Garantía en la provisión de la insulina sin costo para los pacientes insulino dependientes (tipo 1) y requerientes (tipo2): toda obra social, prepaga e inclusive el Estado a través de programas específicos (PRONADIA o PRODIABA, por ejemplo), deberían proveer el fármaco sin ningún tipo de costo. Además, deberían facilitar la medicación, los reactivos de diagnóstico para el autocontrol (tiras) y los insumos en una proporción no menor al 70%.
• Derecho a conseguir un empleo: la Ley dispone que la diabetes no sea un causal de impedimento para el ingreso a un trabajo y que el desconocimiento de este derecho sea considerado un acto discriminatorio.
La Ley incluye también un párrafo dedicado a la Educación diabetológica.
Es mucho lo que se ha logrado con la Ley de Diabetes. Resta ahora equiparar lo público con lo privado y que todos podamos beneficiarnos con insumos de igual calidad y tecnología: en la práctica, muchos pacientes hoy, deben conformarse con las ampollas, agujas y jeringas que alguna vez se usaron hace casi 30 años.
Para agendar: La ley de Diabetes - N 23.753 y su reglamentación: Decr: 1271/98.
*Psicóloga Social – Paciente con Diabetes tipo I hace 29 años. Para comunicarnos: [email protected]