El gobierno de Javier Milei le declaró la guerra a los símbolos del peronismo. Después de cambiar el nombre al centro cultural y al gasoducto Néstor Kirchner, ahora la emprendió contra bustos, afiches y cuadros instalados en edificios públicos.
El Gobierno le declaró la guerra a los símbolos peronistas. Hay funcionarios que proponen retirar las imágenes o hasta demoler el edificio. Su autor dice que "la postal ya quedó en la eternidad".
El gobierno de Javier Milei le declaró la guerra a los símbolos del peronismo. Después de cambiar el nombre al centro cultural y al gasoducto Néstor Kirchner, ahora la emprendió contra bustos, afiches y cuadros instalados en edificios públicos.
Por eso, no son pocos los funcionarios y dirigentes del oficialismo que eligieron como próximo blanco a los murales de Evita que adornan el edificio del Ministerio de Desarrollo Social, una de las postales más icónicas de la avenida 9 de Julio, obra del escultor Alejandro Marmo, radicado en Pilar.
Marmo habló este sábado sobre el tema con el diario La Nación y consideró que la remoción de los murales en el marco de la embestida del Gobierno “sería muy interesante para que la obra crezca exponencialmente y comience la leyenda”.
“Esa postal ya quedó en la eternidad de la avenida 9 de Julio -sostuvo Marmo-. ¡Incluso en la publicidad de McDonald’s!”.
Los dos murales de hierro tienen 31 por 24 metros. Están instalados en las caras norte y sur del edificio de la 9 de Julio, Se emplazaron durante el primer gobierno de Cristina Kirchner, en julio de 2011. Pesan 14 toneladas.
“Lo mío fue la idea y la dirección artística para que la obra se parezca a la maqueta y no sufra ninguna variante”, contó Marmo.
“Lo importante fue la idea de hacer la intervención artística y darle emocionalidad a un muro gris de la década infame”, dice. Por eso mismo, considera que “desmontarla cumpliría la performance y su sentido estético, para que los murales sigan volando como meteoritos desde el centro hacia las periferias”.
“Hay obras en la historia que han sido demolidas y eso mismo fue el sentido de su mito; el mejor ejemplo es la escultura gigante de la diosa Atenea en el Imperio griego: no hay imágenes de ese trabajo, ni siquiera han quedado rastros; sin embargo, es la simbología más significativa del periodo donde se construyó la Acrópolis”, comparó el artista.
Marmo advirtió, de todos modos, que “la falta de mantenimiento también puede haber un riesgo mayor y eso es lo más preocupante, por una cuestión de seguridad: son catorce toneladas de acero a cien metros de altura”.
El escultor contó que “circula un mito que quien descubre o destapa alguna momia o hace alguna excavación profunda en las pirámides luego tiene una maldición”. Y asimiló esa historia mitológica con “el caso del gigante de color cal sobre la 9 de Julio, mi intuición siempre le mantuvo mucho respeto por su energía desde que se construyó. Tiene una fuerza de símbolo muy fuerte que responde a nuestro pasado; cuando uno asume la identidad de nuestro pasado, puede construir proyectos a futuro”, dijo.
El viernes, el Ministerio de Capital Humano encabezó un “proceso de reordenamiento en sus espacios públicos” y retiró afiches, fotos, bustos de Eva Perón y Néstor Kirchner, entre otros. Y a última hora volvió a correr con fuerza un rumor que ya había sido desmentido durante este Gobierno, pero que ahora toma otro significado: la retirada de las esculturas de Eva Perón y hasta la demolición del histórico edificio.
Así lo reveló el viernes por la noche el periodista ultra oficialista Jonatan Viale en Todo Noticias. “Me lo acaba de confirmar una fuente muy importante del Gobierno”, comenzó Viale. Y continuó con su revelación: “La próxima idea que quieren ejecutar es cerrar y luego demoler el llamado ‘Edificio Evita’”.
El 17 de octubre, hace menos de un mes, y el día más importante del calendario justicialista, el vocero presidencial Manuel Adorni había salido a desmentir rumores sobre la demolición o venta del edificio histórico construido entre 1933 y 1934.
La idea de tirar abajo el monumental edificio racionalista, obra del arquitecto Alberto Belgrano Blanco y decorado con esculturas de Troiano Troiani, no es para nada nueva. En 2022 lo había propuesto el legislador porteño Roberto García Moritán (Juntos por el Cambio) y mucho más atrás, en 1995, también había hablado sobre el tema el entonces presidente Carlos Menem.
