ESCENARIO

Fantasmas

“Además, olvida usted, señor Otis, que el precio que pagó incluía tanto el castillo como el fantasma”. El fantasma de Canterville, Oscar Wilde. 
sábado, 4 de abril de 2020 · 08:34

Por Sergio Abrate
s.abrate@pilaradiario.com

Las escenas de jubilados haciendo colas en los bancos se repitieron como un loop durante todo el día. Sobran los adjetivos. “Inexplicable”, “incromprensible”, dicen los moderados; “un error atribuible a la dinámica de la pandemia”, argumentan los que simpatizan con la causa; siembran el terror los oportunistas de siempre, que encuentran en bandeja un muy buen motivo para agitar las aguas.
En una cultura donde el deporte nacional es pegarle al pobre, se hace fácil escribir un tuit desde la comodidad de nuestra casa y con las necesidades básicas satisfechas. No es por ahí.
Los bancos, siempre los bancos estuvieron y están metidos en las grandes desgracias de los argentinos, desde quedarse con tus ahorros hasta la incapacidad para organizar el pago a jubilados no bancarizados. Jamás invirtieron, tampoco lo harán ahora. Ni tiempo ni dinero. El Estado siempre los amparó y los ampara ahora. 
Y de pronto Alberto, que venía piloteando como un campeón, parece tirar por la borda todo lo que se venía logrando en la lucha contra el coronavirus. Le trasladó el problema a los intendentes, que en la línea de fuego tratan de atenuar los fallidos que les bajan desde la Rosada y su entorno. Con pocos medios y algo de ingenio. No era tan difícil.
El daño sanitario del espanto de ayer es imposible medirlo. Sí queda herida la legitimidad de la cuarentena obligatoria que ya venía mostrando señales de relajamiento. ¿Con qué autoridad te van a indicar ahora que no podés ir al almacén de la esquina de tu casa?
Las presiones de las prepagas, el poder de los bancos, la inflexibilidad de los colegios privados, el fuego amigo de sindicatos como La Bancaria, la persecución a los sectores más desprotegidos, ese estado pseudopolicial que parece haber alcanzado a muchos ciudadanos, nos hacen recordar que los peores espectros siguen agazapados, siempre listos para entrar en acción. Porque el actual gobierno, compró (alquiló en realidad) el castillo y se olvidó o no quiso darse cuenta, que también incluía los fantasmas.  
 

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