Fue una de las últimas inauguraciones que hizo el ex intendente Nicolás Ducoté antes de dejar el cargo el 10 de diciembre. La calle Argerich, central para comunicar la Ruta 25 con Panamericana, parece ser un ejemplo más del apuro de la gestión anterior, en medio de un proceso electoral, que hoy paga consecuencias. Los más de 90 milímetros de lluvia caídos en la madrugada de ayer, dejaron la calle totalmente anegada y desnudó un grave problema de desagüe que la nueva gestión deberá resolver, con tiempo y más dinero.
Según explicó el secretario de Servicio Públicos del Municipio, Guido Bordachar, Vialidad Provincial le había advertido a Ducoté que para que los pluviales desagoten en la colectora de Panamericana, necesitaba la autorización de Ausol y de Vialidad Nacional. En primera instancia, la concesionaria de la autopista se negó. Antes quería constatar que el agua de lluvia que “baja” desde la Ruta 25 no terminara inundando la autovía.
La orden fue clara: sin autorización de desagüe, la obra no podía habilitarse. Pero los tiempos electorales apremiaban. En una nota que Ducoté envió a la Dirección de Vialidad Provincial, reconoce que “los tiempos de análisis, aprobación y autorización” de los trabajos no coincidían con el apuro municipal de entonces.
En el mismo escrito el entonces intendente pone en claro que se hará “responsable de obtener la autorización de la conexión con el sistema de drenaje de la autopista y que esos trabajos “estarán bajo nuestro costo y responsabilidad”.
Ducoté también deja en claro: “asumimos la responsabilidad del mantenimiento de la calle Argerich, desde el momento de finalización de las tareas de pavimentación”.
En diálogo con El Diario, Bordachar explicó que la obra de desagüe de dicha calle cuenta con caños de 1,20 metros de diámetros, desde Ruta 25 hasta Panamericana. Sin obtener la autorización de Ausol y Vialidad Nacional para conectar al sistema de drenaje de la autopista, el agua corre y al llegar a la Panamericana se topa con una pared ciega, lo que hace imposible su escurrimiento y provoca el anegamiento que se pudo ver ayer. En su vorágine electoral, Ducoté eligió inaugurarla de todas maneras.
Bordachar explicó que el problema radica en que con las sucesivas lluvias, el asfalto comenzará a desmoronarse como ya ocurrió con otros trabajos similares inaugurados durante el 2019.
El funcionario explicó que se buscarán alternativas de desagües que implicarán un nuevo desembolso económico destinado a una obra que se creía finalizada.
Colapso
En los primera días de este año, el gobierno ya había expuesto el colapso de los asfaltos nuevos que inauguró meses atrás la anterior gestión. Pozos profundos y del tamaño de piletas de natación y pavimento hundido, resquebrajado, son algunos los daños que más se repiten. O, con el efecto contrario, la capa asfáltica levantada y agrietada.
En todos los casos, el resultado es el mismo: obras nuevas, que costaron millones de pesos a los contribuyentes, quedaron inservibles. O, en el mejor de los casos, demandan una nueva inversión para poder ser aprovechadas.
La situación está siendo relevada por la Secretaría de Infraestructura, Planeamiento y Servicios Públicos del Municipio. El resultado muestra un patrón común: la mayoría de las obras que no llegaron al 2020 se habían realizado durante los últimos meses del 2019.
Colapsó otra obra inaugurada “de apuro” por la gestión anterior
La calle Argerich fue abierta por Ducoté pese a no contar con la autorización de desagües pluviales. El agua no escurre y corre peligro de dañar el nuevo asfalto.
Barrio por barrio
Las que se enumeran a continuación son algunas de las calles cuyos pavimentos colapsaron en las últimas semanas, en la mayoría de los casos, poco después de haber sido inaugurados.
Tierra del Fuego (Derqui), 3 de Febrero y Ruta 8 (Pilar); San Lorenzo y San Martín; Tucumán e Ituzaingó; Pedro Lagrave y Víctor Vergani; Neuquén y Lauría; Ramírez entre Ruta 8 y Tucumán; Hipólito Yrigoyen y 11 de Septiembre; San Martín y Tucumán; Pedro Lagrave entre Víctor Vergani e Ituzaingó, todas en el centro de Pilar.
Se agrega la calle Los Laureles, de Manuel Alberti, que tiene la particularidad de no estar todavía inaugurada.