En medio de un escenario complejo tanto desde lo económico como desde lo político, el gobierno apuesta a terminar las obras públicas que ya están en marcha, aunque replantea las licitaciones de nuevos asfaltos, que podría canjear por ayuda alimentaria para los más pobres.
El jefe de Gabinete, Juan Pablo Martignone, describió el estado de las obras que el gobierno considera intocables. “De las veredas se cumplió casi con la previsión del año. Quedan dos meses para llegar a las 500 cuadras y no veo que se afecte”, dijo.
Lo mismo planifica en materia de asfalto: “La ruta 25 se terminó de asfaltar y falta señalética y luminarias. La ruta 8, veo que se va a seguir sin grandes problemas”, describió.
Además, aseguró que el hospital maternal se va a terminar “sí o sí”. “Lo más complejo que es el equipamiento, atado al dólar, que está muy avanzado”, anticipó. El mismo destino le vio a “una docena de obras en marcha de asfaltos en los barrios”, aunque admitió que “analizamos qué hacemos con las licitaciones que faltan hacer” en caso de que “se disparen mucho los precios”.
Pero por otro lado, admitió que parte de los recursos deberán destinarse a ayuda social. “Hay una lectura evidente que más allá de la valoración de lo que se pudo hacer en infraestructura, hay una necesidad muy urgente de corregir cuestiones sociales en los sectores más vulnerables”.
Prevén no parar las obras que ya están en marcha
El hospital y la ruta 8 son las prioridades. Pero replantean licitaciones de nuevos asfaltos. A cambio, estudian ayuda alimentaria.