Por Sergio Abrate
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Es normal que cientos de vecinos pasen uno, dos, tres días sin luz y que recurran al corte de ruta como único mecanismo de reclamo para que les restituyan el servicio (cinco casos en diez días). Es normal, pero no es natural.
Es normal que se produzcan más de 60 despidos en una semana en tres empresas del Parque Industrial. Es normal en un contexto de crisis y siendo una de las afectadas una textil, de los sectores más complicados por un mercado interno deprimido y las importaciones. La producción de prendas de vestir registró una caída interanual del 18,9% en abril, mientras que en los últimos 3 años el derrumbe fue del 36,3%. Es normal, pero no es natural.
Ambas situaciones que atravesaron a Pilar esta última semana tienen algo en común: el riesgo de seguir tomando como “naturales” situaciones que no lo son. Tienen otro punto de contacto. El aparente desinterés por parte del Estado municipal por ambos conflictos.
Desde un tiempo a esta parte, el estado municipal (Ejecutivo y Legislativo) parece entender que los cortes de energía son un problema entre usuarios-clientes y privados. Una mirada similar adopta ante los despidos. Pareciera no comprender que son bombas de tiempo activadas dentro de la misma comunidad que le toca administrar.
El Concejo Deliberante de la ciudad de La Plata aprobó esta semana varios expedientes que exigen sanciones para la empresa distribuidora de energía Edelap ante el apagón de 4 días. Es un camino posible si no fuera porque áreas del estado municipal, como Defensa del Consumidor, sin ir más lejos, ha decidido no intervenir ni entender que también podría contribuir a sancionar y hacer un llamado de atención a la distribuidora.
Los cortes de ruta son el lado B del disco con una misma canción. Ausencia del estado para contener, empatizar o al menos cumplir una tarea tan básica como encauzar el caos de tránsito que estas situaciones generan.
Organismos de control que no controlan, empresas que no cumplen, respuestas que nunca llegan, funcionarios que hacen como que hacen pero no hacen y dirigentes, de todos los espacios e instituciones, demasiado entretenidos con el cierre de listas y el camino a las PASO.
Cortes de luz y despidos son apenas dos temas donde queda a las claras la disociación entre la política y los reales problemas de la gente. Puede ser normal, pero nunca debemos permitir que sea “natural”.
