Los padres de alumnos que concurren a la Escuela Primaria Nº23 de Villa Astolfi no mandan a sus hijos a estudiar por miedo a que corran riesgos ante el mal estado del edificio, que sigue en reparación.
Tras la suspensión de las clases la semana pasada, por exigencia de gremios, docentes y padres, lunes y martes la asistencia fue menor al 10% de la matrícula, que está conformada por poco más de 1.000 alumnos.
El lunes fueron 38 chicos en el turno mañana y apenas una decena más por la tarde, mientras que el martes, el número creció a 52 en el turno matutino y fue menor por la tarde.
En tanto, la Secundaria Nº11 que comparte edificio y es el sector en el que se están reconstruyendo los techos de las aulas, no tiene clases hace más de tres semanas y no las retomará, al menos, por un mes.
Tras los reclamos y el abrazo simbólico a la escuela, los padres exigieron el lunes que los directivos les mostraran en el edificio. El recorrido se hizo con personal de la dirección de Infraestructura del Gobierno bonaerense, quienes explicaron cómo se realiza la obra. Pero tras la visita, decidieron no mandar a sus hijos a clases e hicieron correr la voz para que otros padres hagan lo mismo.
“No estoy dispuesta a mandar a mi hijo con la escuela deteriorada como está. Dijeron que todas las escuelas estaban aptas para iniciar las clases, pero se ve que por la 23 no pasaron”, aseguró Mabel Figueroa, al explicar por qué no quiere que sus hijos entren al edificio hasta que no garanticen su integridad física.




