El consejo directivo de la CGT convocó ayer a un paro general nacional de 24 horas para el 29 de mayo próximo, sin movilización, en rechazo a “la política económica oficial”, luego de un extenso debate de los gremios confederados, y adelantó que, de forma inmediata, conversará con todas las otras centrales sindicales para que adhieran a la protesta.
En una rueda de prensa posterior a las casi cuatro horas de deliberaciones, los secretarios generales Héctor Daer y Carlos Acuña anunciaron la medida de fuerza, que será la quinta desde la asunción del actual gobierno, luego de “un extenso análisis de la situación económico-social y política y de las últimas gestiones realizadas”, afirmaron.
Daer, titular del gremio de Sanidad, indicó que esa realidad económico-social afecta de manera “grave” a “los trabajadores y a las economías regionales”, por lo que exigió “el cambio del modelo y de las estrategias económicas oficiales” para reactivar “el país”.
El sindicalista negó, ante una consulta, que la decisión de la central obrera haya sido adoptada luego del encuentro de la víspera con los enviados del Fondo Monetario Internacional (FMI) en la sede del gremio de la construcción (Uocra) y señaló que esa reunión “no fue vinculante de la determinación decidida hoy por consenso gremial”.
“El paro se hace en reclamo de que se modifique esta aceleración de la decadencia de la economía de nuestros compañeros, de nuestros hogares”, enfatizó Daer.
“La decisión es por solidaridad con lo que está sucediendo en el país. Para nosotros está primero la Patria, en este momento no hay sector que no esté afectado. (La medida) no tiene nada que ver con la división en el movimiento obrero, ni con lo político, tiene que ver con lo que nos pasa a todos los argentinos”, afirmó Carlos Acuña, otro de los líderes de la CGT.




