Finalmente, después de cinco años de funcionamiento, el Programa de Presupuesto Participativo del Municipio quedó definitivamente desmantelado. Este año, no solamente no habrá asambleas, presentación de proyectos ni votaciones, sino que tampoco quedan funcionarios que administren el área, tras salida de Gabriel Lagormarsino, que volvió al Concejo convertido en opositor.
Ayer, el intendente Nicolás Ducoté opinó que durante su funcionamiento, el Presupuesto Participativo “estuvo viciado en faltas”, porque “siempre terminaba beneficiando a los mismos barrios dentro de las localidades. Por ejemplo, en lugares como Manzanares, Fátima o Zelaya, con ocho o diez barrios, el que más vecinos tenía siempre ganaba y el resto quedaba postergado”, describió.
Por otro lado anticipó cambios en el programa. “Lo que queremos es llevar el presupuesto a cada uno de los más de 200 barrios, que los vecinos pongan sus prioridades adentro de cada una de las localidades. Es un proyecto bastante ambicioso, que quizás se haga bienal, va a ser más cercano para el vecino”.
Con respecto a la asignación monetaria, Ducoté adelantó que “va a ser significativamente mayor, una de las maneras más efectivas de gobernar no por localidades sino por barrios”.
Cabe recordar que –si bien la Ordenanza original hablaba de ampliar las partidas paulatinamente- la actual administración había derogado ese apartado por lo que, desde el año pasado, la partida es digitada por el Ejecutivo.
El actual titular del área de Participación Ciudadana, Miguel Covini, había revelado más temprano que “este año no habrá proyectos nuevos”, aunque dijo desconocer los motivos de la decisión.
El funcionario graficó el cambio con un juego de palabras:
“En vez de Presupuesto Participativo, ahora es participación sobre el presupuesto”, dijo. Y adelantó que “los vecinos podrán votar las prioridades en los barrios, lo que calificó como “más acertado”.
En principio, dijo que ya se están armando “reuniones con vecinos y contactos con los delegados”, pero aseguró que “todavía no se votó”.
Los proyectos del nuevo sistema marcharían por tres carriles: infraestructura (veredas, calles, etc.), servicios (seguridad, cámaras, cultura, salud) y problemas específicos de cada barrio (protección animal, cuestiones hidráulicas).




