Vecinos de Almirante Irízar pidieron ayer el “cierre definitivo” del relleno ubicado en la calle Frondizi y Del Gasoducto donde el Municipio destina restos de poda y de mampostería. Lo hicieron a través de una presentación ante el Juzgado de Faltas Nº 1 de Pilar a cargo de Sebastián Zamarripa y en rechazo al “plan verde” que el Municipio les presentó esta semana.
Es que dentro de esos residuos llamados “inertes” los frentistas también detectaron basura domiciliaria, cubiertas viejas y todo tipo de residuos. Por eso temen por la contaminación del suelo, del agua y del aire de la zona, rodeada de viviendas y a pocos metros de una escuela.
“No es un lugar propicio, no nos han presentado estudio de impacto ambiental y no está aprobado por organismos provinciales como el OPDS (medioambiental) y el ADA (regula el agua)”, señaló Germán Torres, uno de los vecinos más activos contra la iniciativa municipal.
Tras la denuncia, el director de Gestión de Residuos del Municipio, Mariano Santillán, dijo “comprender” la actitud de los vecinos y una vez más se comprometió a “garantizar” que el lugar funcione con todas las condiciones que corresponden. A su vez dijo que los estudios de impacto ambiental “dan bien” y que se compromete a realizar controles “cada tres meses”.
Sin embargo, Torres considera que el Municipio ha vulnerado la confianza y no creen que las promesas de que el lugar solo sea receptor de residuos inertes se termine cumpliendo.
“Esto es definitivo, no queremos este basural en Irízar. Si el Municipio tiene problemas para la disposición de los residuos, debe buscar otra forma de resolverlo”, señaló tajante. A su vez, la denuncia también se efectuó ante el OPDS a través de su página web.
Desde el Municipio habían intentado convencer a los vecinos, en una reunión realizada en la Defensoría del Pueblo y que encabezó el jefe de Gabinete, Juan Pablo Martignone. Pero se encontraron con la firmeza de los habitantes de Irízar y hoy reina la incertidumbre sobre el futuro del basural.




