Unos 700 trabajadores de la fábrica de grifería FV seguirán en una rutina de suspensiones, casi hasta mediados de año, con el objetivo de sostener las fuentes laborales, en medio de una crisis del sector y todo el país que no parece detener su deterioro.
Desde la seccional San Miguel de UOM, el gremio que aglutina a los empleados de FV, le confirmaron a El Diario sobre lo acordado tras reunirse con las bases.
Con el principal objetivo de sostener las fuentes laborales, los trabajadores perciben el 80% de su salario y la suspensión es de una semana al mes.
Este mismo sistema se utilizará en abril y deberán volver a reunirse para lo que siga desde mayo en adelante, en un 2019 que no repunta.
Tras el regreso de las vacaciones que se tomaron en el mes de febrero, la empresa y los delegados de la Unión Obrera Metalúrgica volvieron a acordar mantener esta situación que viven desde fines del 2018.
La fábrica del corredor industrial de Villa Rosa ya había despedido algunos trabajadores el último año, según datos del Observatorio de Políticas Laborales de Pilar.
El paso posterior del plan pasó a tener este mecanismo rotativo de suspensiones para intentar resolver el problema de la crisis que golpea a los sectores productivos del país.
El stock acumulado, las importaciones desmedidas con las que les es imposible competir y la falta de ventas, hace que sus empleados estén pasando un difícil momento de incertidumbre.
Desde la entidad sindical no son muy optimistas de cara al futuro. La reactivación del mercado interno no llega y la inflación golpea el poder adquisitivo.
FV se dedica desde hace 97 años a la fabricación y comercialización de grifería, en una amplia gama de más de 3.500 productos destinados al baño, la cocina y las instalaciones sanitarias.
La fábrica emplea a cerca de 1.500 personas, con una antigüedad promedio de 14 años en un predio que tiene más de 80.000 m², una de las más importantes de su tipo en América Latina.



