La designación del próximo Defensor del Pueblo está empantanada. Entre los concejales que tienen la responsabilidad de votarlo, ninguno puede aventurar una fecha tentativa para la elección. Nadie, tampoco, acierta con el método más transparente para hacerla.
La inédita cantidad de candidatos -un total de 50- tomó por sorpresa a los ediles. A la vez, volvió difícil de manejar una elección que hasta ahora siempre había transitado por las bambalinas de la política. Este año, en cambio, está en la vidriera, iluminada por los reflectores, y con buena parte de la opinión pública atenta al resultado.
La tensión que genera la definición del Ombudsman se notó ayer con todo rigor en el Concejo Deliberante. El concejal Gabriel Lagomarsino -uno de los 50 postulantes a la Defensoría- intentó que se votara en la sesión ordinaria, aunque no estaba en el orden del día. Pero quedó solo frente a la negativa de todas las bancadas.
“La ordenanza vigente establece que el Defensor debe ser elegido en sesión ordinaria y que debe asumir el mismo día que se va el anterior, que es el 10 de diciembre, de manera que no elegir hoy el Defensor del Pueblo es una ilegalidad”, señaló Lagomarsino.
Y aseguró que de elegirse al sucesor de Juan Pablo Trovatelli después de que haya vencido su mandato, se estaría frente a un hecho sin precedentes.
Según señaló el edil, “se difundió ampliamente el expediente con los 50 postulantes y todos tuvimos oportunidad de verlo. No lleva más de 15 minutos revisar los 50 currículum que se ajustan”. Y advirtió que no votar sería “una mancha más al tigre de esto que debería ser un honorable cuerpo”.
“Si realmente queremos recuperar el prestigio que debe tener la política para que la ciudadanía confíe en ella y en nosotros como representantes tenemos que ser esclavos de la ley”, dijo.
Por su parte, el concejal Daniel Liberé opinó que “hay que entrevistar a los 50 candidatos” y consideró que sería “una falta de respeto conocerlos solo por el currículum” que presentaron en la mesa de entradas.




