La gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal dijo que no adherirá al nuevo protocolo de uso de armas de fuego implementado por el Ministerio de Seguridad de la Nación. La mandataria provincial argumentó su decisión señalando: “en la provincia ya existe una ley vigente desde 2006, que define claramente cómo debe actuar la Policía en el uso de armas de fuego”.
Vidal aclaró que “es una reglamentación bastante similar a la que acaba de hacer la ministra (Patricia) Bullrich”, al mismo tiempo celebró que exista disenso dentro de Cambiemos, aunque aclaró que no está de acuerdo con la diputada Elisa Carrió, que desde el lunes último tomó distancia de la reglamentación establecida por Bullrich.
“No estoy de acuerdo con Carrió”, dijo Vidal sobre las críticas de la legisladora al nuevo protocolo y agregó: “la ministra Bullrich como el Presidente (Mauricio Macri), el ministro (Cristian) Ritondo y yo, coincidimos en que hay que darle a la policía todas las herramientas para hacer cumplir la ley”.
Mientras que sostuvo: “el gobierno nacional ha decidido sacar este protocolo porque tiene cuatro fuerzas de seguridad y no tenía un marco legal claro” y enfatizó: “en la provincia tenemos una ley que está vigente desde 2006, donde define con claridad cómo tiene que actuar la policía en uso de armas de fuego en caso de que haya riesgo de policías o de terceros”.
Al mismo tiempo, la mandataria recordó que, al asumir en el cargo: “había policías que no habían tirado un tiro nunca y que habían salido a la calle con cuatro meses de formación” y remarcó: “en estos últimos tres años hemos mejorado y profesionalizamos a la policía”.
Mientras que argumentando su decisión disparó: “hay que respaldar a la policía que trabaja bien, le tenemos que dar todas las herramientas para que nos protejan, porque si no, le estamos dando un mensaje a la policía para que no actúe”.
Por otra parte, la jefe del Estado provincial, habló sobre la exoneración de agentes: “dejamos 12 mil efectivos afuera, la mayor cantidad en la historia de la provincia, pero no es una purga, es una política, porque no hay posibilidad de negociar con el delito”.




