¿Por qué los pilarenses siguen ausentes para el intendente? Se está votando el futuro de Pilar entre gallos y medianoche. Se pretende, parece, actualizar el Plan Regulador que redactamos 6 u 8 inconscientes en 1985 y que ya quedó absolutamente inútil a los pocos años con el boom de Pilar en los 90. Nunca se quiso modernizar ex profeso para tener que caer en las excepciones pedidas al Concejo... tras los consabidos "trámites”.
Los concejales son los mismos que podían cambiar esa historia y no supieron, no pudieron o no quisieron. Esta discrecionalidad ha sido la madre de la corrupción desde siempre, ¿y ahora siguen jugando a la política sucia y populista?
Sr. intendente: esto no es lo que votamos. Se puede perdonar la impericia, pero no el desprecio. No pierda esta oportunidad de cambiar, así, en un microclima, no lo logrará.
No es esto lo que el pilarense votó, quizás los funcionarios foráneos vivieron otra realidad en sus localidades, pero acá son ignorantes, aun cuando estuviesen bien intencionados. Acá se votó para que Cambiemos, y usted NO puede estar en sociedad con un triste pasado. Usted debe bancarse un diálogo con los pilarenses.
Sus "reuniones con la gente” parecen para la gilada ya que después no pasa nada; no será su intención, pero es así.
El pilarense no sabe nada sobre qué discute el Concejo, qué nivel técnico aportan a algo demasiado importante para nuestro futuro. ¿Puede elaborarse un Plan Regulador en 30 días sin que el pueblo participe?
El solo suponerlo implica por lo menos falta de información; este lapso sólo alcanza para acomodar amigos o desubicar competidores más en una situación de absoluta ausencia de control social.
Mientras, el misterio aporta dudas sobre idoneidad, lobbies, negocios, EXCEPCIONES, y tantos manejos extraños que ya vivimos con anteriores administraciones y funcionarios: Coria, Luiso, Rojo, Pisoni, Alberini, Pugliese y Anechini en el "clausurado” Downtown, los seminarios de planeamiento de Soifer y Guiraldes y sus promotores locales, los inocentes intentos de la Fundación por Pilar, el oportunismo de los colegios profesionales, los político-desarrolladores-exitosos-k.
Y sigo, el desquiciado manejo del planeamiento en la gestión Zúccaro, los concejales que saben de todo y de nada, el periodismo que salvo excepciones no se juega, los testigos inertes que son las obras paradas como el hospital de Zúccaro, el Downtown con seis unidades a nombre de la Municipalidad de Pilar, el Edificio Atria al lado del Sheraton en cuya firma de boleto estuvo Kirchner, en los pisos "adicionales” autorizados a lo largo de Panamericana por graciosas concesiones en este período de ¿Cambiemos? ¿En el Concejo?
Y también una comunidad pilarense adormecida, complaciente y resignada que vio pasar funcionarios enriquecidos y empoderados sin castigo social alguno. O ¿quién sabe de una denuncia de corrupción en Pilar en los últimos cincuenta años?
Mientras, ¿seguimos con Sudamericana de Aguas cobrando y sin obras? ¿Con transportes de cuarta, con contaminación generalizada en todos los cursos de agua? ¿Sin siquiera el mínimo mantenimiento vial y bacheo de Zúccaro comparado con las actuales calles tipo Kosovo? Y esto es literal.
La excusa de que no hay plata, latiguillo de sus reuniones, no sirve. Las grandes obras son las que son producto de los entusiasmos, la imaginación, la solidaridad, la ética y la eficiencia, la acción valiente, sin transa.
Nuestro Pilar, sin "Del”, es el de nuestros mayores, el del control social, el del miedo a la vergüenza pública, que no mezclaba a buenos y malos por conveniencia. Pero sí mezclaba a pobres y ricos en sus lugares públicos hoy desaparecidos. Y era un pueblo chico que disfrutábamos. Bien o mal teníamos una identidad.
Desgraciadamente el intendente ignora que eso existió y que daba gusto y felicidad a Pilar. Y que éramos envidiados por ser pilarenses.
Intendente, la hago corta, aunque usted lo dude, hay gente buena en "el pueblo”, como le decimos los NYC, y los VyQ venidos y quedados. Es hora de que se baje del caballo si le da el cuero. Con el rebenque en la mano. Ya.