Asfaltado iónico, la apuesta del gobierno para las localidades

Es un sistema de consolidación de caminos basado en un producto químico. Cuesta hasta 10 veces menos que el pavimento tradicional.

5 de abril de 2016 - 00:00
El asfaltado iónico, un mejorado de calles basado en un compuesto químico que se mezcla con tosca y piedras, es la receta con la que el gobierno de Nicolás Ducoté tratará de atacar uno de los problemas más extendidos del distrito: la intransitabilidad de sus arterias.
La clave que hizo atractivo el sistema es su costo, unas diez veces inferior al de un asfalto tradicional. Esa ecuación permitiría al intendente Nicolás Ducoté cumplir la promesa de intervenir en al menos mil cuadras durante este año, aunque no en todas se usará este sistema.
La contracara es la menor durabilidad de las obras: no más de 4 o 5 años, según admitió el secretario de Obras Públicas del Municipio, Agustín Casal.
La fórmula tiene la misma intención que había manifestado en su momento la gestión de Humberto Zúccaro con otro sistema no tradicional, el asfalto en frío, un procedimiento que permitió avanzar rápidamente en combatir las calles de barro, con el problema que generó la mala calidad. 
Tanto, que en la última campaña que lo llevó a la derrota electoral del 2015, el intendente había admitido que aplicar ese sistema había sido “un error” de su gestión.
Ayer, en una entrevista radial, Casal diferenció el asfaltado iónico de todo lo que se había hecho anteriormente en el distrito.
“Es un sistema en el que un producto fija la calle, como si se plastificara, y arriba se pone un producto para que el auto no patine, un frezado o una piedra”, dijo. 
“Es un costo mucho más barato y dura 4 o 5 años, además  permite trabajar de manera rápida y se pueden hacer hasta 4 o 5 calles por día”, señaló Casal.
El sistema ya se está aplicando de manera experimental en Zelaya, junto a los barrios la Alborada y La escondida, de Derqui. “La verdad que ha sido un éxito”, se entusiasmó el funcionario.
La clave para la durabilidad del trabajo, dijo Casal, es el trabajo hidráulico previo para evitar que el agua se estanque, lo que acelera el deterioro de la calzada. 
El funcionario señaló que el sistema se usa en municipios vecinos como Zárate y San Antonio de Areco, muy fuerte en el sur, se usa mucho en diferentes países de Latinoamérica, como Paraguay y Uruguay.
El procedimiento, sin embargo, no será el único que se use. También se harán asfaltos de mayor calidad, aunque solo con financiamiento nacional o provincial. La diferencia de costos, dijo Casal, es abismal: de 80 mil dólares por cuadra del sistema tradicional, a 15 o 20 mil pesos con el ionizado. 

“El ionizado asfáltico es un plan B del no asfalto”.
Agustín Casal.
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