Un golpe que pegó en Pilar

El distrito fue uno de los dos de la provincia en los que no se destituyó al intendente. De las huellas del terror, a la memoria militante.

24 de marzo de 2016 - 00:00

Como en todo el territorio de la Argentina, Pilar estuvo atravesado por el terror que se aplicó desde el Estado, con eficiencia burocrática, a partir del golpe de 1976, del que se cumplen hoy 40 años. Y, como en el resto del país, también aquí dejó huellas que todavía son claramente visibles.

Paradójicamente, el 24 de marzo del 76 no trajo grandes novedades políticas para el distrito. Daniel Alberto Ponce de León, que había sido elegido como intendente en 1973, continuó ocupando el cargo, ahora como representante de la junta militar. 
Fue una anomalía que solo se replicó en otro distrito de la Provincia de Buenos Aires: San Cayetano, al sur de Necochea, donde Fadael Hendriksen también asumió como intendente y siguió como comisionado tras el golpe. 
Cinco meses después del golpe, Pilar fue escenario de uno de sus hechos más tremendos: la masacre de Fátima, en la que 30 militantes –la mayoría jóvenes- que estaban detenidos ilegalmente en la Superintendencia de Coordinación Federal fueron asesinados y sus cuerpos dinamitados en un paraje rural de esa localidad.
Solo cinco víctimas fueron identificadas de inmediato. A las restantes se las sepultó como NN en el cementerio de Presidente Derqui. 
Años después, el trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense permitió ir identificando otros cuerpos. Se inició también un ejercicio de memoria, que se tradujo en homenajes y actos. 
El primero fue cuando en 1999, una calle del centro se bautizó con el nombre de Susana Elena Pedrini de Bronzel, una víctima de Fátima.
Los homenajes siguieron con otros desaparecidos en ese y otros hechos producidos por el terrorismo de Estado. Para eso, fue de crucial importancia el trabajo de recopilación realizado por la abogada Lorena Lescano, militante de Derechos Humanos y actualmente subsecretaria de Participación Ciudadana del Municipio. Esa tarea se plasmó en el sitio web desaparecidospilar.com.ar. Allí reseña 18 casos durante la dictadura y otros 4 antes del golpe, atribuidos a la Triple A, la banda paraestatal que ensayó el terrorismo de Estado en las postrimerías del gobierno de Isabel Martínez de Perón.
La muerte de los miembros de la cúpula de la junta militar volvió a impactar en Pilar. Los restos de Jorge Rafael Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti están sepultados en el cementerio Memorial, al igual que los de José Alfredo Martínez de Hoz, responsable de la política económica de la dictadura, indisociable del terrorismo de Estado.
Las paredes del cementerio privado suelen ser señaladas como sitio de memoria por organizaciones políticas y de derechos humanos. 
 
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