por Juan Manuel Morales
El radicalismo de Pilar volverá a vivir la dificultosa escena electoral en alianza como lo hizo en los últimos años. El consenso para presentar a su propio candidato es tan difícil como la aparición de uno.
Al mismo tiempo, los posibles escenarios generan respuestas diversas, incluso algunos de ellos dejarían conocer los límites de los integrantes del comité local, que hoy se divide en rojo y blanco puro y el amarillo.
Por otro lado, desde los distintos sectores del Pro de Pilar celebran la llegada de la Unión Cívica Radical a sus filas y ya piensan en cómo armar estrategias para sumar su apoyo.
La falta de un postulante propio a la intendencia, que aunque es difícil no se descarta podría comenzar a sonar tras el encuentro de hoy, le pone pimienta a la interna macrista.
El primero en dar un buen recibimiento al discutido acuerdo del sábado por la noche, fue Nicolás Ducoté, que es uno de los que ya comienza a trazar estrategias.
Su alianza con la Coalición Cívica trabajando junto a Marcela Campagnoli, ladera de Elisa Carrió, le da ventaja sobre el resto de los precandidatos del Pro y sumar al radicalismo sería atesorar las tres patas de la alianza de cara a las PASO.
Otra opción amarilla sería Sebastián Neuspiller, el exfutbolista sigue en campaña y busca ser el hombre de Macri en Pilar, y aunque nunca descartó la unión con Ducoté, entre sus cejas tiene el sillón de Lorenzo López, como si fuese el arco rival, y no le allanará el camino a su adversario e intentará sumar al radicalismo a sus filas.
Para codearse con los del comité local, Neuspiller utilizará a quien fue socio de la UCR con la UDESO e ingresó al HCD por esa lista junto a Claudia Zakhem, el hoy juez de Faltas, Diego Ranieli.
Déjà vu
El tercer escenario posible es el que ninguna de las partes quisiera, pero es uno de los más probables por los acuerdos a nivel nacional y provincial. Para el radicalismo, podría ser un déjà vu, nada divertido, tener a la cabeza de la lista a un peronista, como ocurrió en las legislativas del 2009, con Abel Caballero. Esta vez podría ser aún peor, ya que sería el candidato a la intendencia.
La posibilidad más concreta para muchos es que el possista Gustavo Trindade pueda ser el que ocupe ese lugar. Desde lo más íntimo de ambos lados aseguran que eso “no pasará”, pero la relación entre Ernesto Sanz y Gustavo Posse, indica que el intendente de San Isidro y el radical desertor, será el candidato a gobernador del candidato a presidente de la UCR en la interna con Macri y Carrió.
Cuando esto se confirme, Posse bendecirá a sus candidatos a la intendencia y por su fidelidad de saltar juntos del massismo, le daría todas las cartas a Trindade para ser el hombre del sanisidrense y precandidato en esa lista.
Esto despertó en algunos radicales cierto resquemor y hasta llegaron a decir “Trindade es mi límite”, asegurando que de darse esa ecuación preferirían no participar de la campaña.
Lugar
Lo que más anhela el radicalismo es no perder la representación en el Concejo Deliberante que hoy ocupa Claudia Zakhem, después de 12 años de ausencia radical. Por eso deberá pensar muy bien dónde se colocará en la interna del Pro.
Enojo
JUVENTUD DECEPCIONADA
En la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical (UCR) hubo presencias locales, entre ellos el joven militante del comité pilarense y de Franja Morada, Diego Espinosa, que habló con FM Plaza (92.1 Mhz) y mostró su disconformidad con la decisión de los congresales.
“Como integrante de la juventud radical y Franja Morada puedo decir que estamos muy decepcionados por la decisión, sabíamos que estaba todo medio cocinado, pero nosotros que tenemos que ser la reserva de identidad del partido como dijo Raúl (Alfonsín), estamos decepcionados porque entregamos el partido por unos cargos”, lanzó Espinosa.
Al mismo tiempo, el militante de la UCR disparó: “parece que se olvidan que somos un partido de 120 años que hemos ganado batallas sociales históricas, que somos un partido y una fuerza nacional”.
Para Espinosa, las coincidencias con el Pro son inexistentes: “nos entregaron a un partido liberal con el que no tenemos nada que ver, ni en el ámbito universitario donde ellos defendieron las privatizaciones de los 90”, enfatizó.
En tanto, acusó a los dirigentes más altos del radicalismo de “aburguesamiento” y remarcó: “el problema básico del radicalismo es que los dirigentes ven el beneficio propio, ya cometimos el error de ir con De Narváez y ahora vamos a ir con Macri”.