Transición: a dos semanas de una experiencia inédita

Hace 15 días,  Ducoté ganó las elecciones. Desde entonces, comenzó un proceso de traspaso con un desacostumbrado acuerdo. Gabinete, impuestos y deuda, los mayores enigmas.

8 de noviembre de 2015 - 00:00

 El triunfo de Nicolás Ducoté en las elecciones, hace solo dos semanas, inauguró un proceso inédito para la política local: un camino de transición entre dirigentes de dos fuerzas políticas antagónicas con un nivel de acuerdo y convivencia nunca antes visto.

Es cierto que la historia local no cuenta con demasiados antecedentes de un intendente derrotado por un competidor. El más parecido fue el caso de Sergio Bivort que, en 1999 desplazó de la intendencia a Alberto Alberini. Pero en su caso, prácticamente no pudo entrar al palacio comunal hasta asumir el gobierno.
Ahora, por el contrario, el Municipio quedó bajo una especie de doble comando: aunque Zúccaro gobernará hasta el 10 de diciembre, Ducoté y los suyos están instalados en las diferentes áreas municipales  monitoreando el día a día.
Incluso, Zúccaro dio instrucciones a los concejales del oficialismo para acompañar las herramientas que requerirá el futuro gobierno. 
Como contrapartida, Ducoté prácticamente no cuestiona lo que encuentra dentro del palacio comunal, salvo algunos tibios reparos sobre el nivel de déficit fiscal de las cuentas y algún temor a que el extendido mito de quienes se van vacían sus oficinas en camiones tenga algo de cierto. 
Por lo demás, la transición es pura cordialidad. O al menos eso parece.

Puertas adentro 
La bienvenida de puertas abiertas que Zúccaro le dio a su verdugo electoral no es leída por todos de la misma manera. El frente interno del gobierno en retirada no es tan sólido como lo era en el poder. Y la conducción que el intendente saliente quiere mantener desde la oposición empieza a estar en disputa.  
Los que llegan, a su vez, traen en sus valijas un pesado equipaje de dudas. Preguntas que más temprano que tarde deberán empezar a tener respuestas.
La dificultad para conformar el gabinete es una de las incógnitas. Sin funcionarios confirmados y con Ducoté de luna de miel –se casó el viernes-, la conducción del equipo deberá trabajar para evitar internas entre los miembros de un equipo heterogéneo, plagado de actores que sienten mutua desconfianza.
El propio Ducoté aclara que ese gabinete no se va a conocer sino hasta después del balotaje del 22 de noviembre. Y él mismo controla con mano de hierro a los suyos para que no filtren información ni agranden las bolas de especulaciones que el propio silencio alimenta.
El estado del Municipio es, sin embargo, la principal duda. A dos semanas de iniciada la transición, Ducoté solo soslayó que el déficit será “el más grande de la historia de Pilar” pero sin números. Adentro, hay quienes hablan de 300 o hasta 400 millones de pesos.
Tampoco se conoció la planta de empleados municipales, un tema que el futuro gobierno considera clave.
Pero hay dudas que siguen para adelante y que tienen mayor impacto directo. El aumento de impuestos que podría determinarse para el año que viene es una de las mayores. También los son el presupuesto y un plan con cierto detalles respecto a obras y servicios.
Todos esos datos se irán revelando poco a poco, en la medida que la nueva administración los vaya conociendo o decida comunicarlos. Mientras tanto, hay más incógnitas que certezas. 


“Queremos hacer una revolución en obras. Vamos a aumentar los niveles anuales de obra pública en Pilar”.

NICOLÁS DUCOTÉ.


15  
días se cumplen hoy desde las elecciones generales que le dieron la intendencia a Nicolás Ducoté.
 
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