Con los resultados del escrutinio provisorio clavados en el 98,72% de las mesas escrutadas, el triunfo de Nicolás Ducoté en la intendencia de Pilar empezaba a dibujar el nuevo escenario político de Pilar. Una situación en la que el Concejo Deliberante tendrá un rol clave.
Es que el nuevo gobierno asumirá sin mayoría propia en el HCD, donde solo contará con 7 de las 24 bancas de las que se compone el cuerpo.
El bloque más grande, en tanto, seguirá siendo el del Frente para la Victoria, con 11 manos, aunque tampoco le alcanzarán para manejar el cuerpo.
Las 4 bancas del massismo y las 2 unipersonales que terminan de dibujar el recinto serán clave a la hora de arbitrar las decisiones que vienen.
De acuerdo a los resultados, el frente Cambiemos cosechó 6 de los 12 escaños en juego. De los otros seis irían 4 para el FpV y dos para el massismo. Sin embargo, una leve modificación en el escrutinio definitivo podría variar también ese es reparto.
Es que en la Provincia de Buenos Aires, la distribución se hace por el sistema de cocientes. Este mecanismo establece de otra manera el piso de votos por debajo del cual los partidos no reciben cargo alguno. Se divide el número de votos válidos por el de cargos a cubrir (cociente) y se reparten bancas sólo para los partidos que lo superan.
Luego, se divide el número de votos de cada partido por ese cociente electoral: por cada número entero se gana una banca. Los residuos de dicho cálculo (es decir, las fracciones sobrantes luego de la primera adjudicación) vuelven a ordenarse de mayor a menor y se atribuyen las bancas restantes. Si aún quedaran lugares para repartir, se otorgan al partido con mayor número de votos.
Aplicado a la elección del domingo, el cociente es de 13.324,41, que surge de dividir por 12 los 159.893 votos positivos contabilizados.
Ese cociente aplicado a los tres partidos que superaron el piso da 5,59 para Cambiemos, 4,29 para el FpV y 1,54 para UNA. Los números enteros reparten 10 bancas: 5,4 y 1. El mayor residual es para Cambiemos, que suma otra banca y el segundo para UNA.
Sin embargo, alguna variación final podría modificar el reparto y dejarlo 6-5-1, en beneficio del FpV y en perjuicio de UNA.
Como sea, el escenario que viene implicará nuevas tensiones y desafíos, y pondrá a prueba la capacidad de los dirigentes de trazar alianzas y negociar políticas.