“Quería transmitir en nombre del intendente el agradecimiento por el acompañamiento, las oraciones y los buenos augurios que recibió; eso ayuda y reconforta”. Carmen Rodríguez, esposa del intendente Humberto Zúccaro y secretaria de Educación municipal, apenas podía disimular con el maquillaje en cansancio de las últimas semanas, en las que apenas pudo pegar un ojo. Pero la sonrisa la acompañó durante todo el tiempo que duró su contacto con la prensa, ayer por la mañana, en el salón de reuniones de palacio municipal.
La funcionaria detalló que el intendente se encuentra “débil y muy delgado” y que sus “defensas están muy bajas”. Por eso, tiene limitados al máximo sus contactos con gente y solo sale de su casa para concurrir al Hospital Italiano, donde se realiza los controles tras la operación.
La última vez fue el miércoles, cuando recibió la noticia de que estaba curado del cáncer, que no necesitaría ningún tratamiento adicional.
“No lo podía creer, le preguntaba una y otra vez a los médicos y no entendía lo que decían. Al final se descompensó y lo tuvieron que atender corriendo”, contó Rodríguez. Su próximo viaje será el lunes, para un nuevo control.
Mientras tanto, Zúccaro se recupera rápidamente, pero con los padecimientos lógicos tras una operación de la magnitud de la que fue sometido. Su neo vejiga aún está en etapa de acostumbramiento, lo que obliga a extremar los cuidados.
Además, Rodríguez contó que además de lo físico será necesario ir asimilando el impacto psicológico de una situación tan extrema. Por eso, ante la pregunta acerca de si el intendente estará de nuevo en su puesto el 2 de marzo, cuando venza la licencia que le otorgó el Concejo Deliberante, la primera dama fue cauta: “No puedo decir si el 2 de marzo estará acá o no. Depende del día a día y de cómo se sienta para seguir con su vida”, dijo.
