Un loco suelto en FM Plaza
En días en los que insólitamente desde posiciones de gobierno se exaltan los valores villeros, como si quienes viven en esos asentamientos lo hicieran por elección y contaran con valores diferentes al resto de los mortales, hay un nombre que excede cualquier época y que desde el deporte llevó “la villa” a lo más alto.
No es difícil adivinar de quién se trata: René Orlando Houseman. El “Loco” o “Hueso”, ese fantástico puntero derecho que deslumbró en el Huracán campeón de 1973, que también defendió las casacas de River Plate y Colo Colo y es hincha fanático de Excursionistas, pero que inmortalizó su nombre con la conquista del título en el Mundial de 1978 que se jugó en nuestro país.
El santiagueño, que el próximo sábado cumplirá 61 años, fue uno de los 22 elegidos por César Menotti que le dieron al fútbol nacional su primera gran alegría. Y hoy, como cualquiera de quienes viven en este suelo, disfruta y sufre con el equipo de Messi y Mascherano que mañana irá por otra estrella. Es que ninguna experiencia exime a alguien de los nervios. “Te digo la verdad, estoy un poquito nervioso antes de la final, como nunca antes en el torneo”, admitió el genial René en charla con Código Plaza (FM Plaza).
Houseman está recién llegado de Brasil, en donde cubrió el Mundial desde una posición poco habitual: desde una favela y para la revista La Garganta Poderosa. “Estuvo muy bien y la atención que tuvo para con nosotros la gente de la favela Santa Marta fue muy buena. Todo tiene que ver conmigo, con lo que soy y de dónde vengo”, apuntó el ex delantero, quien también jugó el Mundial de 1974 en Alemania.
El “Loco” llegó a Brasil junto a otros diez integrantes de la publicación y se instalaron en la pacificada favela Santa Marta, del barrio carioca de Botafogo, ubicada a pocos kilómetros del estadio Maracaná donde Argentina jugará la final contra Alemania.
Eso sí, René aceptó que luego del 7-1 no resultó fácil moverse por el lugar: “Fue inesperado e impresionante para nosotros porque teníamos que entrar a la favela y cuando pasábamos por los pasillos, a cada momento nos recordaban nuestra condición de argentinos”. Desde lo futbolístico remarcó que “fue sorpresivo por el resultado pero también por cómo se dio, con baile y todos los chiches”.
De todos modos, pese a destacar la gentileza de la gente en Santa Marta, Houseman diferenció la actitud de los brasileños dentro de cada estadio: “La gente de Brasil está muy cargosa dentro de la cancha, incluso cuando jugamos algunos picados, que vi desde afuera, estuvo bastante calentito”.
En la charla radial, el “Loco” confesó tener cábalas “pero hasta el lunes no se las cuento a nadie”, se declaró un admirador de Ezequiel Lavezzi (“es un fenómeno, un personaje divino”, lo definió) y no anduvo con vueltas para graficar la situación del equipo argentino en el Mundial: “El equipo reaccionó, se dieron cuenta que estaban para volverse rápido y tuvimos suerte. Ahora están mejor”.
Y de cara a la final, que es “ese partido que todos alguna vez quisimos jugar”, apostó por los muchachos de Sabella: “Están trabajando con una gran responsabilidad, le tengo fe al equipo para que hagan un buen partido y le den una alegría a todo el pueblo que está muy entusiasmado”.
“Lavezzi es el Houseman de este equipo, un loco de verdad y un fenómeno de gente”.
13
Houseman jugó dos mundiales. Disputó 6 partidos en Alemania 74 (convirtió 3 goles) y otros 6 en Argentina 78 (1). En la Selección jugó 55 y marcó en 13 ocasiones.