El nuevo escenario político que se consolidó tras las elecciones del año pasado, con el zuccarismo definitivamente insertado en el Frente Renovador de Sergio Massa y el kirchnerismo en la vereda de enfrente, comienza a definir los temas de la agenda de debate.
Entre todos, hay uno que comienza a destacarse del resto como el eje de las principales discusiones por venir: es el modelo de salud al que apunta el gobierno de Humberto Zúccaro.
El anuncio por parte del propio intendente de la intención de instaurar el cobro de un bono para pacientes de otros distritos que se atiendan en Pilar, sumado a la ampliación de los sectores de internación y alta complejidad en los centros sanitarios encendieron la mecha.
Pero lo que lo ubicó definitivamente en el centro del ring fue la firma de un convenio marco con el municipio de Malvinas Argentinas que tiene a la salud como uno de los puntos centrales.
Justamente, el distrito gobernado por Jesús Cariglino es conocido por un paradigma sanitario basado en la alta complejidad, admirado por algunos sectores y demonizado por otros.
El concejal kirchnerista, Santiago Laurent, fue uno de los primeros en manifestarse en contra de un eventual traslado a Pilar del llamado “modelo Malvinas”.
Es que, según el concejal ese paradigma consiste lisa y llanamente en convertir al “sistema de salud en una ventanilla para recaudar”.



