Represores presos por dos hermanas desaparecidas
El Tribunal Oral Federal 1 de San Martín impuso ayer penas de prisión perpetua a Santiago Riveros y 23 años de prisión a Reynaldo Bignone en el llamado “juicio de los obreros” de la Zona Norte del Gran Buenos Aires, por delitos de lesa humanidad cometidos en perjuicio de más de 30 víctimas durante la última dictadura.
Entre las víctimas se encuentran las hermanas Dominga y Felicidad Abadía Crespo, secuestradas en su casa de Del Viso y desaparecidas hasta hoy.
El fallo condenó también a otros cuatro represores a penas de entre 9 y 17 años de prisión en el juicio por ser coautores de delitos comprendidos en cuatro causas con un total de 33 víctimas, en su gran mayoría trabajadores navales y ceramistas que actuaban como delegados de base o activistas sindicales.
La sentencia tomó en cuenta los delitos de privación ilegal de libertad, homicidio, tormentos, allanamiento ilegal y robo, en todos los casos agravados, de lesa humanidad y por tanto imprescriptibles.
Además de Riveros y Bignone, fueron condenados a 17 años de prisión a Luis Sadi Pepa, a 16 años de prisión Eugenio Guañabens Perelló y a nueve años de prisión a Juan Demetrio Luna y Juan Carlos Gerardi.
El Tribunal integrado por los jueces Hector Sagretti, Marta Milloc y Diego Barroetaveña resolvió además girar copia de las actuaciones al juzgado de primera instancia, como pidieron querellas y fiscalía para que se investigue la responsabilidad civil empresarial en los delitos considerados y otros de índole sexual.
La investigación solicitada apunta ante todo a la complicidad de empresarios y directivos de los astilleros Astarsa y Mestrina y de los establecimientos ceramistas Lozadur y Cattáneo en los delitos por los que fueron condenados hoy seis represores.