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El concejal del macrismo será juez de faltas

Diego Ranieli será nombrado en el Juzgado Nº 2. Dejaría su banca. Y lo reemplazaría el secretario coordinador de la Defensoría del Pueblo, Adrián Maciel.
5 de octubre de 2014 - 00:00

El concejal del Pro de Pilar, Diego Ranieli dejaría su banca en los próximos días para ocupar el Juzgado de Faltas número 2 de Pilar. Lugar que fue creado en 2007 y tuvo como único titular a Santiago Gómez, que lo dejó dos años más tarde.
El próximo jueves, el Honorable Concejo Deliberante (HCD) aprobaría la designación de Ranieli, terminando con cinco años de acefalía del Juzgado. Para eso, deberá tratar el proyecto en la comisión de Legislación que preside, justamente, el mismo Ranieli.
Lo que nació como un rumor hace más de un año, comenzó a tomar forma en los últimos meses y se convertiría en realidad la próxima semana, aunque en la esfera política local se mantiene en hermetismo absoluto.
Pese al silencio, El Diario pudo confirmar que el Departamento Ejecutivo presentará mañana el proyecto en el HCD, ese expediente tendrá como único postulante al abogado y hasta entonces potencial precandidato a renovar su banca por el partido de Mauricio Macri.
La banca que dejará Ranieli será ocupada por Adrián Maciel, hombre que ingresó por la lista del denarvaísmo, al igual que el futuro juez de faltas. Aunque hoy Maciel se debate entre el massismo y su relación personal de amistad con Martín Insaurralde, pero siempre opositor al kirchnerismo.
Maciel, ocupa el puesto de secretario coordinador de la Defensoría del Pueblo, lugar que dejaría para sumarse al cuerpo legislativo.
Al mismo tiempo, fuentes oficiales confirmaron que en la última semana el Municipio trabajó para reubicar el Juzgado que en su corta vida funcionó sobre la calle Rivadavia al 800, pero no trascendió donde estará el nuevo local que ocupará Ranieli.
Si bien la noticia no sorprende a ninguno de los protagonistas, generó un sacudón dentro del espacio del precandidato a intendente por el macrismo, Sebastián Neuspiller, cuya carta local fuerte era el concejal y futuro juez de faltas que ahora, desde su nueva función, verá acotado su rol político de campaña.
Ya con la confirmación de su aceptación al cargo propuesto, El Diario intentó comunicarse con el todavía edil del Pro, pero fue imposible el contacto.

Despedida
En el 2007 desde el Ejecutivo aseguraron que la creación del nuevo Juzgado se debía al aumento de denuncias impulsadas por el crecimiento demográfico y edilicio del distrito.
El discurso que explicaba su necesaria apertura, señalaba la urgencia de adecuar el área al crecimiento del distrito, incluso enumeraba la cantidad de nuevas construcciones, la expansión de empresas y la presencia de nuevos inspectores que controlan y generan mayor número de actas.
En ese momento se anunció que ambos juzgados tendrán la misma competencia y se dividirán por turnos de quince días cada uno.  
Pero pese a todas las explicaciones que se dieron, tras la renuncia de Gómez, la urgente y necesaria dependencia quedó aletargada.
El joven abogado, presentó su renuncia en 2009, cuando el ahora opositor y precandidato a intendente José Molina, tomaba el cargo como titular del Organismo de Desarrollo Sustentable (OPDS) de la Provincia de Buenos Aires y lo acobijó con un lugar en esa cartera bonaerense.
Tras la salida que generó polémica y rumores, el Juzgado nunca fue disuelto y hasta provocó una danza de apellidos de posibles reemplazantes, entre los que ya sonaba el de Ranieli, pero todo había quedado en voces de pasillos, hasta ahora.


El dato
La designación del nuevo juez de faltas se consolidará en medio de la licencia anual del titular del Juzgado Nº 1, Sebastián Zamarripa. Que fue aprobada el último jueves en sesión extraordinaria.



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Años estuvo acéfalo el Juzgado de Faltas Nº 2, tras la renuncia de quien fue su único titular, Santiago Gómez.
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