por Diego Schejtman
La cuenta regresiva está en marcha y no podrá detenerse. Entre abril y octubre del 2013 –unos pocos meses más con buena voluntad y poca exigencia- el único módulo del Ceamse que aún funcione recibirá los últimos camiones de residuos desde la Ciudad de Buenos Aires y el Conurbano. Luego, cerrará definitivamente.
Mucho antes de que eso pase, Pilar deberá decidir qué hará con las 250 toneladas de residuos sólidos urbanos que produce cada día.
En las próximas dos semanas, la Secretaría de Política Ambiental del Municipio tendrá listo un informe con una serie de alternativas que pondrá a consideración del intendente Humberto Zúccaro.
En términos generales, las variantes son dos: una implica la formación de un consorcio regional de municipios que gestione de manera integral la basura. La otra, apunta resolver el problema sólo dentro de los límites del distrito.
Pese a que la ley provincial 13.592 de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos, sancionada en el 2007, promueve la primera opción, el titular de Salud Ambiental de Pilar, Jorge Del Río, mostró algunas dudas: “a nadie le gusta recibir en su casa la basura del vecino”, le dijo ayer a El Diario.
Coherente con esa idea, confirmó que hasta el momento el Municipio no mantuvo ningún tipo de reunión exploratoria con sus pares regionales en busca de soluciones conjuntas.
A la bolsa
El informe que diseña Salud Ambiental tiene un como vedette al silo bolsa, una tecnología de almacenamiento nacida para la agricultura y que ya se está usando como reemplazo de los basurales a cielo abierto.
Según explicó Del Río, el sistema consta de varios pasos:
• El primero es la separación de los residuos. Puede ser en origen, aunque eso requiere de políticas de educación a muy largo plazo. Mientras tanto, la tarea se centralizaría en plantas de separación que debería montar el Municipio. Además de la reducción del volumen de residuos a raíz de la reutilización, Del Río anota que otra ventaja del sistema es la generación de puestos de trabajo.
• Tras el proceso de separación, los residuos húmedos –no reciclables- deberán ser sometidos a un tratamiento de reducción mediante compactación con un propósito doble: por un lado, reducir aún más el volumen destinado a disposición final y, por el otro, quitar líquido a la basura. Según Del Río, tras la compactación de cada tonelada de residuos podrán quedar no más de 400 kilos.
• Lo que queda de la compactación de residuos se coloca, entonces, dentro de los silos bolsa. Se trata de largos depósitos realizados con un material plástico y herméticamente cerrados. Según explicó Del Río, eso garantiza que no se filtre líquido de la basura que pueda contaminar las napas de agua.
• Las bolsas con la basura deben ser dispuestas en el que será su destino final, que tanto puede ser un campo como una cava. El jueves, el Concejo Deliberante aprobó un proyecto que busca autorizar los rellenos sanitarios en las tosqueras abandonadas. Del Río admitió que la iniciativa es compatible con la tecnología propuesta (ver aparte).
Cualquiera de las dos opciones, a su vez, requiere de la impermeabilización del suelo para reforzar la acción de los silos bolsa.
Del Río indicó que este tipo de tecnología se aplicará en la ciudad bonaerense de Salto, luego que se le prohibiera seguir disponiendo sus residuos a cielo abierto como venía haciendo. Ese distrito recibió este año de la Provincia un aporte de 4,5 millones de pesos para montar una planta de tratamiento de residuos sólidos urbanos.
También en el sur de Córdoba se proyecta una inversión de 15 millones para juntar la basura de 23 municipios en silos bolsa.
Energía
Otra alternativa en carpeta es mucho más ambiciosa. Propone transformar la basura en energía eléctrica a través de un proceso de incineración a altísimas temperaturas.
Se trata de un sistema no contaminante que se aplica en varios países del llamado primer mundo. Se trata de la opción favorita del Organismo Provincial para el Desarrollo Sostenible (OPDS), cuyo titular, el pilarense José Molina, recorrió plantas en Estados Unidos para conocer diferentes sistemas.
Del Río, de todos modos, se mostró más escéptico sobre esta posibilidad. Es que, según explicó, la inversión requerida es extremadamente alta, al igual que la demanda de residuos para utilizar como combustible: “toda la basura del Conurbano Norte no alcanzaría para alimentar una planta”, evaluó.
El informe de Salud Ambiental estará sobre el escritorio de Zúccaro en las próximas dos semanas. Será el intendente el que ponga en debate la opción que, en adelante, se utilizará para disponer la basura de Pilar. Y no será, seguramente, un debate menor.
Propuesta del Concejo
De tosqueras a rellenos sanitarios
El Concejo Deliberante aprobó en la sesión del último jueves un expediente que propone al Ejecutivo convertir a las tosqueras en rellenos sanitarios. En rigor, lo que pretende el deliberativo es que sean autorizados los propietarios de los terrenos en los que se realizó la extracción de tierra para que las cavas sean rellenadas con basura orgánica.
Al mismo tiempo, aclara que se debe realizar un tratamiento de impermeabilización de la tierra y realizarse controles por parte de la Secretaría de Medio Ambiente.
El proyecto fue presentado por el concejal oficialista, Miguel Saric, quien había lanzado la misma propuesta ya en 1996. Aunque con algunas modificaciones impuestas en la comisión, la iniciativa se aprobó el jueves y ahora está en manos del Ejecutivo Municipal.
