por Diego Schejtman
El conflicto suscitado a raíz del despido de 50 trabajadores en la fábrica de caños plásticos Tigre suma tensión hora tras hora. Ayer, luego que fracasara una audiencia entre representantes de los empleados y la empresa, se conoció una amenaza que, de concretarse, extendería la pelea a todo el territorio del Parque Industrial.
Según trascendió, en los primeros días de la semana que viene, una incipiente multisectorial que une a las comisiones gremiales internas de varias empresas del complejo podría bloquear sus principales accesos. Incluso hay quienes anticipan que el piquete podría mudarse a la Panamericana.
La forma y oportunidad de la medida de fuerza era evaluada anoche por representantes de los trabajadores Tigre y de otras firmas, entre las que se encuentran Procter & Gamble, World Color, Unilever y de organizaciones como el Movimiento Evita, la CTA y el Partido Obrero.
Esa reunión fue el punto final de un día agitado que había empezado antes del mediodía con una manifestación frente al palacio municipal. Allí, algo más de 80 trabajadores de Tigre pasearon su reclamo ante las autoridades locales mientras esperaban la hora fijada para la audiencia con los representantes de la empresa.
La reunión arrancó puntual, a las 13, en la sede de la delegación local de Ministerio de Trabajo cuya titular, Marina Patiño, ofició de mediadora.
Plata o pelea
Afuera, con bombos, pancartas y caras de preocupación, los trabajadores esperaban la única respuesta que estaban dispuestos a aceptar: la reincorporación de todos los despedidos. Esa opción, sin embargo, no figuraba en el corto menú de los representantes empresarios.
Jesús Humaño, referente de la gremial interna de la fábrica, fue el encargado de dar la mala nueva. “La empresa se muestra intransigente y no acepta las reincorporaciones. Lo único que propone es cambiar la carátula de los despidos para que sean ‘sin causa’ y se paguen las indemnizaciones”, explicó el trabajador, megáfono en mano.
Más tarde, en una asamblea improvisada en la plaza 12 de Octubre, esa propuesta cosechó una respuesta unánime: ninguno de los trabajadores aceptó cobrar la indemnización ofrecida y, en cambio, alentaron una profundización de la lucha.
Ahora, ya tienen más claro el panorama: saben que los despidos son 50 y no 85 como especulaban antes de la audiencia. Pero descreen que la promesa de Tigre de no seguir mandando telegramas se mantenga tras el rechazo de la oferta.
El conflicto ya generó esta semana varios cortes de calles y bloqueos a la empresa. Había comenzado a gestarse en noviembre del año pasado, cuando tras una renovación de sus cuadros gerenciales, Tigre cambió radicalmente las condiciones de trabajo, lo que implicó una rebaja de sueldo para muchos operarios.
En esa ocasión, el reclamo de los trabajadores no fue canalizado convenientemente por el sindicato del Plástico (UOyEP), por lo que los empleados de Tigre generaron su propia gremial interna y hasta el embrión de un nuevo sindicato: el de los Trabajadores de la Industria de Caños Plásticos y Afines. Esa nueva representación, que no cuenta aún con reconocimiento oficial, será la que lleve adelante la parte más dura del conflicto desde la semana que viene.
Audiencia
El lunes próximo se fijó una nueva audiencia entre los trabajadores y la empresa Tigre. Ese día quedará oficializado el rechazo a la oferta empresaria, lo que dará paso a la aplicación del nuevo plan de lucha, mucho más duro.
