Las renuncias alcanzarían a un empleado histórico
El hombre de los mapas. “Estoy muy triste”, dijo Bertolotto. Aún no lo notificaron de su salida.
En las últimas horas el nombre del director de Catastro Técnico, Raúl Bertolotto, suena como una de las bajas en el área de Obras Públicas. El cartógrafo, de 87 años, según él, el único que queda en el mundo, se mostró muy apenado por la noticia que recorre los pasillos municipales.
Si bien Bertolotto reconoció a El Diario que nadie lo notificó, aseguró: “no creo que los periodistas inventen, alguien lo deslizó, es como si me arrancaran de mi casa”.
Ayer se confirmó la baja de Gerardo Taroni en Cultura (estaba a cargo del proyecto Teatro para todos). Se suma a las salidas de Ricardo Male como secretario de Gobierno e Isabel Arata en la Dirección de Emergencias Psicosociales. Aún resta conocer qué otros nombres completarán la nómina de siete que anunció el mandatario.
Ayer también se confirmó la renuncia de Marcelo Fernández, que trabajaba junto a Male en el área de Gobierno.
El primer Defensor del Pueblo que tuvo Pilar formaba parte del equipo que estaba a cargo de la Responsabilidad Social Empresaria.
Pero el nombre que más sorprendió fue el de Bertolotto, ya que el despedido y recontratado en más de cinco oportunidades, es una eminencia en su labor y un gran valor agregado para el Municipio.
Jubilación
Una de las versiones oficiales fue que a Bertolotto se le otorgó la jubilación. Según fuentes oficiales, desde el Tribunal de Cuentas exigen que se les de la jubilación a los empleados y funcionarios que ya están en edad de convertirse en trabajadores pasivos.
En este caso Bertolotto está a punto de cumplir 88 años y la edad mínima de jubilación es a partir de los 65, pero para los ideales del cartógrafo: “retirarse es renunciar a vivir”.
Se recibió a los 23 años, fue cartógrafo oficial de la Marina hasta los 36 años, luego trabajó en Ferrocarriles Argentinos. En 1962, fue docente en la escuela de cartógrafos de Marina, comenzando una larga carrera en las aulas, pasando por las universidades de Buenos Aires, Mar del Plata y Morón, más el Instituto Tecnológico de Buenos Aires (ITBA).
Llegó a Pilar a fines de la década de 1960, seducido por sus campos y quintas, y a la Municipalidad ingresó a mediados de 1979, con la intendencia de “Beto” Ponce de León. Fue nombrado el 1º de enero de 1980 y en 6 meses formó la dirección de Catastro Técnico, separándolo de Rentas. “Nunca tuve previsto un final y mucho menos este”, lanzó Bertolotto en una charla con El Diario.
Vivir para el trabajo
En una entrevista concedida a El Diario en 2008, Raúl Bertolotto respondió así a la pregunta: ¿Pensó en retirarse alguna vez?
-No, por temperamento y porque todavía me considero útil en lo que hago. Adquirí un perfil que todos respetan y soy una especie de “material de consulta”. De retirarme, ni hablar, mi papá trabajó hasta su último día, a los 85 años. Quiero que a mí me pase lo mismo, y si es posible arriba del tablero. Me gusta hacerlo y, sobre todo, puedo hacerlo. Retirarse es renunciar a vivir.