Montoya, Zúccaro y Giroldi, junto a empresarios en el Parque Austral de Pilar.
El intendente Humberto Zúccaro participó ayer de la presentación a empresarios locales del Plan de Regionalización de la Provincia de Buenos Aires.
La reunión tuvo lugar en el Parque Austral, ubicado a la altura del kilómetro 50 de ruta 8, y fue encabezada por el presidente del Grupo Banco Provincia, Santiago Montoya. En uno de los intervalos del encuentro, tanto el ex sabueso de la Agencia de Recaudación de la Provincia de Buenos Aires (ARBA), como Zúccaro hablaron con la prensa.
Allí, el jefe comunal pilarense aseguró que los beneficios de la regionalización “podrán verse en Pilar en 3 años” y señaló: “todo depende de que la provincia se adapte” y remarcó: “lo primero que tiene que pasar es la aprobación de esta ley en la Legislatura y la descentralización de los recursos tributarios y administrativos”.
Al mismo tiempo, el jefe comunal explicó: “de esa manera las gestiones locales, pueden ocuparse de las preocupaciones de la gente, ya que muchas veces la falta de recursos es un impedimento que se siente y quedamos aislados a 130 kilómetros de La Plata”.
En tanto, con la presencia de la intendente de Campana, Stella Maris Giroldi, Zúccaro recordó que existe desde hace unos años el proyecto del polo estratégico entre Pilar, Campana y Zárate, para la industrialización y exportación a través de los puertos de estas dos ciudades costeras: “lo queremos llevar a cabo en los próximos 10 años”, dijo el jefe comunal pilarense.
Protagonismo
Por su parte, Montoya festejó el encuentro de los sectores público y privado y aseguró que “la sociedad exitosa se construye únicamente con la articulación” entre ambos.
Al mismo tiempo, destacó que el caso de Pilar, Zárate y Campana, “es un caso extraordinario y destacado en la Provincia de Buenos Aires”.
En tanto, señaló que la Provincia “tiene que dar mucho más” en el proceso.
“Si la Provincia protagoniza un gran cambio y despliega instrumentos mucho más potentes que los que desplegó hasta ahora, podrá colocar mucho más alto esta cooperación público-privada con eje en el desarrollo y el empleo y de esa manera, vamos a ver un gran desarrollo en los próximos años”, insistió Montoya.
En ese sentido, el funcionario aseguró que los puntos que debe reforzar el gobierno bonaerense son: ofrecer más herramientas a los Municipios, como infraestructura, electricidad y gas; la circulación vial y ferroviaria; los accesos y facilidades a los puertos y bajar los costos de ingreso y egreso de la materia prima y los productos terminados. Así como también entregar herramientas específicas y más potentes de desarrollo y producción.
A su vez, Montoya subrayó: “si el gobierno de la provincia le transfiere más competencias y recursos a los gobiernos locales, este plan crecerán aún más” y lanzó con la Regionalización: “seremos otra provincia”.
El proyecto
Las claves para el cambio bonaerense
El proyecto de regionalización se gestó en septiembre de 2010 y se presentó un mes más tarde en forma oficial, sin embargo, recién el 16 de marzo de este año tomo estado parlamentario.
El proyecto promueve la división del territorio provincial, que hoy consta de 135 Municipios, en 9 regiones a las que se asignará un presupuesto propio para que puedan tomar a su cargo la mayor parte de las funciones operativas esenciales del poder central. Éstas estarán a cargo de un administrador que tendrá rango ministerial.
Según el ideólogo del proyecto y presidente del Grupo Banco Provincia, el Plan de Regionalización: “tiene por objeto desarrollar todo el potencial productivo que tiene la provincia y promover un desarrollo mucho más homogéneo”.
Pero además de la descentralización de la administración, se otorgaría a las regiones la posibilidad de diseñar sus propios programas de desarrollo e inversión, en base a las políticas que diseñe el gobierno bonaerense.
La división, agruparía Municipios de características y zonas afines en regiones y los dotaría de cierta autonomía.
La idea central del proyecto es terminar con el histórico centralismo político-administrativo desmesurado y caracterizado por una fuerte burocracia, que genera desigualdades, lentitud en la aplicación de políticas públicas y falta de políticas a largo plazo.
