Hirsch y Ortega Sanz apuestan a una colectora sin Zúccaro ni Scioli.
“¿Qué entendieron? Que florezcan mil flores, no era armemos mil listas”. La frase que el dirigente de la corriente kirchnerista Güemes, Santiago Laurent, publicó ayer en su cuenta de Twitter describe a la perfección el escenario pilarense del espacio político que se referencia en el Gobierno nacional.
Cada vez son más las agrupaciones y dirigentes -con trayectorias, trabajos e historias diferentes- que van ganando protagonismo detrás de una esperanza: armar su propia lista de cara a las elecciones de octubre.
Para muchos, la intención es la de construir un espacio local puramente kirchnerista y disputar el poder territorial al intendente Humberto Zúccaro, a quien en general no ven comprometido con el proyecto nacional. Otros, sin embargo, se acercan tentados por la posibilidad de llegar a un cargo electivo con el único mérito de colgar una boleta detrás de la que impulse a la presidenta Cristina Fernández.
Las encuestas alientan el acercamiento y, a esta altura, cuando restan dos meses para el cierre de listas con vistas a las primarias, son varios los que mantienen el sueño de la colectora propia.
La pregunta es si hay lugar para todos. Un dirigente kirchnerista enfrentado al gobierno de Zúccaro está seguro que no será así.
“Ninguna colectora va a llegar al Concejo”, le dijo a El Diario. Y desplegó una explicación de lógica matemática: “En Pilar, Cristina no va a llegar al 60%, a lo sumo podrá rondar el 45. Zúccaro, a su vez, tiene un piso que no puede bajar del 35%, así que lo que queda para repartir es muy poco y no le alcanza a nadie”.
El dirigente, curtido en mil batallas, se animó a vaticinar que al final habrá muchas menos colectoras de las anunciadas. “Seguro la que acompañe a (Martín) Sabbatella, tal vez otra si (Sergio) Massa abre una colectora provincial y ninguna más. Las otras se lanzan para negociar”, advirtió.
El mapa K
Por afuera del sector político que encabeza Zúccaro, el escenario del kirchnerismo local es, hoy, un surtido de agrupaciones y dirigentes de variadas características. Aquí, un somero repaso que quizás ayude a ensamblar el rompecabezas. Nótese que el orden de la enumeración es completamente aleatorio:
• La Güemes. La corriente creada en el 2009 es una de las patas del poderoso tridente de la juventud K que completan la Cámpora y Colina, todas enfrentadas a los armados más tradicionales del PJ. En Pilar tiene como máximo referente a Santiago Laurent, un sub 40 de aceitados lazos con el titular del PAMI, Luciano Di Cesare, a quien secunda en una de las gerencias nacionales de la obra social. Últimamente, varias notas de medios nacionales dan por hecho que encabezará una colectora en Pilar.
• Movimiento Evita. Con un fuerte trabajo territorial, es una de las patas de la Corriente Nacional de la Militancia, otra de los espacios que pugnan por colectoras en varios municipios. En Pilar, Juan Luna es un dirigente respetado por sus referentes nacionales, que eligieron este distrito para la presentación de la corriente en febrero último.
• Ishismo. Los seguidores locales del intendente de José C. Paz, Mario Ishi, fueron los primeros en confirmar una colectora. Estará encabezada por Fabián Pitronacci, vecino de Del Viso y funcionario paceño. Su discurso lo coloca en el núcleo del antizuccarismo kirchnerista.
• Nuevo Encuentro. Los seguidores de Sabbatella tienen, por el momento, a la médica Mirta Ortega Sanz en la grilla de partida, aunque por el lado del Partido Solidario de Carlos Heller. En ese espacio campean también los nombres de Daniel Hirsch y Walter Martínez. Son los únicos, hasta el momento, que reniegan de la candidatura de Daniel Scioli a la gobernación.
• Héroes de América. Es la agrupación kirchnerista que lidera el ex concejal del Frepaso Fabio Gómez. Prepara la apertura de un local en el centro. Juega con la idea tan en boga de las colectoras, pero también apuesta a un armado que sea “lo más amplio posible”.
• Convergencia Peronista. Es una corriente puramente local, sin lazos con referentes provinciales ni nacionales. La conduce Jorge Mongelos, un ex funcionario bivortista que luego pasó por las filas de los Rodríguez Saá y por alguna vertiente del nacionalismo. De buena relación con Zúccaro, hay quienes creen que podría amagar con una colectora si contase con el apoyo necesario.
El escenario no se agota ahí, y hasta hay quienes vaticinan pases sorpresivos desde el Peronismo Federal. Pero lo descripto es un panorama suficiente para entender, al menos, la complejidad del entramado en que el oficialismo basará su fuerza electoral.
Qué fue de la Mesa K
Unida un poco por el amor kirchnerista y bastante más por el espanto que causaron en sus dirigentes algunas aristas del gobierno de Zúccaro, varias agrupaciones formaron en el 2010 la llamada Mesa K.
Con varias acciones en común, algunas de alto impacto mediático, su trabajo conjunto comenzó a menguar con la llegada del año electoral. Hoy, los contactos son esporádicos y preñados de desconfianza mutua. El anuncio por parte del Ishismo del lanzamiento de una colectora no hizo más que tensar más la relación.
