Madres de Plaza de Mayo emocionaron a todos durante una charla en la biblioteca de Peruzzotti.
La memoria, que era la gran homenajeada ayer por la tarde en la Biblioteca Popular “Palabras del Alma” del barrio Peruzzotti, afloró con toda su crudeza, con toda su intensidad, con toda su emotividad, y con todo su dolor reciclado en lucha y esperanza.
Es que las encargadas de aquellos trágicos recuerdos sobre la última dictadura militar que dieron y dan una inquebrantable batalla en pos de la verdad y la justicia, las Madres de Plaza de Mayo (Línea Fundadora), estaban allí presentes, con sus pañuelos blancos en la cabeza, con sus años encima que no fueron en vano y que las colocaron en un lugar de privilegio en la reciente historia argentina.
Frente a ellas, una gran mayoría de adolescentes de colegios pilarenses, y niños que concurren a los diferentes cursos y talleres que se dictan en la biblioteca de Garibaldi 1754, escuchaban en respetuoso silencio los relatos de hechos acontecidos cuando ellos ni siquiera habían nacido. Sin embargo, las lágrimas enrojecieron los ojos de más de uno.
El conmovedor acto tenía como objetivo conmemorar el Día de la Memoria, la Verdad y la Justicia que tuvo lugar el pasado jueves 24 y rendirle homenaje a los 34 años de lucha de las Madres de Plaza de Mayo, quienes desde 1977 reclaman juicio y castigo para todos los responsables, civiles y militares, de las atrocidades cometidas por el gobierno de facto que ejerció el poder en la Argentina entre el 76 y el 83, y provocó más de 30 mil detenidos desaparecidos.
Una de las particularidades del acontecimiento fue que las Madres Mirta Baravalle, Nora Cortiñas, Pepa de Noia, y Elia Espen, a las que se sumó Adela Molina –hermana de un detenido desaparecido- relataron sin ahorrar emoción las historias de sus hijos, sus recuerdos y las experiencias recogidas tras su peregrinar de décadas alrededor de la Pirámide de Mayo.
Los reclamos de las mujeres reconocidas mundialmente por su acción en favor de los Derechos Humanos manifestaron su intención imperecedera de que se investigue y se castigue hasta el último responsable de la represión y de los asesinatos cometidos durante la época del terrorismo de Estado.
Pero también se mostraron partidarias de combatir los actuales atentados contra la dignidad y la calidad de vida de las personas que habitan la Argentina. En ese sentido, Elia Espen señaló frente a sus interlocutores, entre los que se destacaban niños y adolescentes: “Salud, trabajo y educación; esos también son derechos humanos, y por eso también seguimos luchando, chicos”.
Dibujo y poesía
A continuación, los alumnos, profesores y colaboradores que concurren a los talleres de poesía de la biblioteca, junto al poeta y escritor de Presidente Derqui, Víctor Koprivsek, les obsequiaron a cada una de las Madres presentes poemas escritos por ellos mismos. Además, Carla, la profesora del taller de plástica de “Palabras del Alma” se encargó de complementar las poesías alusivas a cada una de las Madres con dibujos realizados por ella.
Por último, todos los presentes iniciaron una caminata hasta la plaza del barrio, ubicada a 100 metros de la biblioteca donde se realizaba el acto, para descubrir una placa en conmemoración a la lucha de las Madres de Plaza de Mayo que ya lleva más de tres décadas ininterrumpidas.
Allí, se escuchó el clásico cántico “Madres de la Plaza, el pueblo las abraza”, característico de las innumerables manifestaciones frente a la Casa Rosada, que se siguen repitiendo todos los jueves, desde aquel histórico 30 de abril de 1977.
Abuelas relatoras
Integrantes del programa Abuelas Relatoras por la Identidad, la Memoria y la Inclusión Social del PAMI narraron ayer historias sobre el pasado reciente de la Argentina a más de 800 alumnos de la Escuela Media 6 de la localidad bonaerense de Vicente López para recordar el 35º aniversario del golpe militar.
“El pueblo es una gran memoria colectiva que recuerda todo lo que parece muerto en el olvido. Hay que buscar esas botellas y refrescar esa memoria”, leyó una abuela a los estudiantes del ex Nacional de Vicente López.
El texto de Leopoldo Marechal fue el primero de los relatos que los grupos de adultas mayores de San Isidro y Vicente López leyeron a los estudiantes, que fue seguido por fragmentos de autores como el uruguayo Eduardo Galeano, la historia del diputado Juan Cabandié, uno de los nietos recuperados por las Abuelas de Plaza de Mayo, y de la docente jujeña Marina Vitale, desaparecida durante la dictadura.
Aunque en esta oportunidad se recordara el aniversario del Golpe del 24 del marzo, el encuentro entre las abuelas relatoras y los estudiantes no es excepcional, sino parte central de este programa creado por PAMI en 2006.
