En Pilar, Alfonsín atacó por el lado de la pobreza
Alfonsín saludo a los militantes. Atrás, la titular de la UCR local, Claudia Zakhem.
“Los corrió por izquierda”. La famosa frase a la que suele apelarse en política bien le podría caber a las declaraciones de Ricardo Alfonsín, anoche, en el centro de Pilar.
El precandidato a presidente por la Unión Civica Radical reconoció logros del Gobierno nacional pero cuestionó con dureza los resultados de un “crecimiento sin desarrollo” para la gente.
En un acto de campaña ante más de 300 personas, llevado a cabo en las puertas del Comité de Distrito de Pilar, quien el 30 de abril dirimirá internas con el senador radical Ernesto Sanz estuvo acompañado por la presidente del radicalismo local, Claudia Zakhem, y el titular del radicalismo bonaerense, Miguel Bazze.
“Es cierto que hubo crecimiento, pero ese crecimiento no sirvió para que haya bienestar general”, cuestionó Alfonsín desde el palco montado en plena calle. En ese contexto señaló que ese crecimiento no trajo consigo “educación de calidad”, “no mejoró la salud” y destacó que “la pobreza creció desde el 2007 a esta parte”.
Mientras entraba en calor con las palabras, el hijo del ex presidente se envalentonaba y se animó a sacar a relucir algunas promesas de campaña, celebradas por un grupo de militantes a puro bombo.
Entre ellas mencionó la posibilidad de poner en marcha un plan “para recuperar los trenes en diez años” mediante una inversión de entre 15.000 y 18.000 millones de dólares, y paralelamente desarrollar la industria ferroviaria para evitar “seguir comprándole locomotoras a China como ocurre ahora”.
Pero ese discurso de centro-izquierda, que en un punto contrastaba con buena parte de la audiencia, fue más lejos: Alfonsín planteó la posibilidad de establecer un sistema de autopistas sin peajes y la construcción nada menos que de 4.000 autopistas en la primera parte de su posible gobierno.
A la hora se abocarse a lo estrictamente electoral dijo que las internas no se pudieron evitar porque se demoró el consenso y que ese tiempo perdido era darle más ventajas al oficialismo.
“La gente quiere un cambio pero no se anima. Para ganar hay que despejarle las dudas y eso lleva tiempo y si seguíamos demorando una solución en la búsqueda de consenso le íbamos a dar ventajas al oficialismo”, argumentó.
Por su parte Alfonsín se mostró confiado en llegar a una segunda vuelta para tener chances de ganar la presidencia. A su vez volvió a mandarle un mensaje a sus posibles aliados para las próximas elecciones, en este caso al socialismo.
En ese sentido señaló que hay que unirse con sectores que compartan las mismas ideas para conseguir un gobierno sólido y “derribar el mito de que los radicales no sabemos gobernar”.
Ya pasadas las diez de la noche, comenzó a apagarse el discurso, dejando en claro su intención de disputar la centro izquierda como futuro capital de votantes. Para muchos quedó pendiente una mayor referencia a la situación del partido a nivel local, aún sin candidatos y ciertamente con algunos problemas para conseguirlos.
Menú radical
Con la demora en la llegada de Alfonsín, a muchos comenzó a “picarles el bagre”. Por suerte los organizadores repararon en este detalle. A metros del palco se montó un improvisado bufé con panchos a 3 pesos. Eso sí, las gaseosas eran gratis como así también las empanadas que circulaban entre el público.