Maffía es biotecnólogo de la Universidad de Quilmes y el CONICET.
El anuncio más trascendental que la presidenta Cristina Fernández de Kirchner realizó el martes en su visita del martes tuvo que ver con la llegada de un centro de desarrollo e investigación en biotecnología, que funcionará en el ala central del Instituto Carlos Pellegrini. En diálogo con El Diario, Paulo Maffía, biotecnólogo de la Universidad de Quilmes e investigador del CONICET, resaltó la importancia que tendrá para el distrito el arribo de una institución de esas características.
En primer lugar, el joven científico explicó que la biotecnología “es el estudio y el desarrollo de todos los procesos que involucren microorganismos y procesos biológicos en general, y cuyo fin es algún desarrollo productivo que sea útil para el hombre”. A su vez, indicó que “últimamente se agregaron procesos nuevos, como el desarrollo de anticuerpos monoclonales recombinantes, que se usan en oncología, y vacunas como la de la hepatitis. También se hacen cultivos de tejidos, modificación de células madre, clonación de equinos y bovinos, entre otras cosas”.
En cuanto al proyecto anunciado por la Presidenta, Maffía afirmó que “es muy importante, por el déficit que hay a la hora de relacionar el sector productivo con el académico-científico. Éste fue el primer gobierno que desarrolló un plan a mediano plazo, un plan nacional de ciencia y técnica entre los años 2005 y 2015, que se está llevando adelante. Con altibajos, pero se mantiene un lineamiento”. Sin embargo, reafirmó que “el país tiene un déficit muy grande en lo que es la vinculación del sector científico con el productivo, eso es histórico”.
El biotecnólogo explicó que “entre los objetivos de ese plan están aumentar la planta de investigadores científicos en el país, llevar adelante mejoras edilicias, y vincular al sector productivo con el académico institucional (universidades e institutos públicos, ya que hay un déficit grande en el sector privado). Este tipo de polos –agregó- intenta darle un impulso a la industria privada, para que lleve adelante investigación, desarrollo y producción de manufacturas biotecnológicas con un valor agregado”.
Vanguardia
Acerca de Pilar y llegada del polo biotecnológico, Maffía expresó que “es una zona estratégica. Hay modelos de desarrollo que se llaman ‘clusters tecnológicos’, que son formas de planificar el desarrollo de la industria y tienen un alto grado de innovación, como en Sillicon Valley, EE.UU., con el área de software, o en los alrededores de la Universidad de Stanford, en el área biomédica. Lo mismo sucede en Corea del Sur. Es decir, que en el mismo lugar se instalan empresas de investigación y desarrollo. Un cluster tecnológico en Pilar, por su ubicación y la presencia del Parque Industrial, tiene todas las condiciones para llevar adelante un proyecto de esas características”.
En un plano más amplio, comentó que “Brasil invierte hace décadas en este campo, está en primera línea a nivel mundial. Sí estoy seguro que Argentina, junto a Brasil, debe ser el país de la región que más está invirtiendo o desarrollando en biotecnología”. Y agregó: “Hay que aprovechar lo que históricamente se hizo en ciencias biomédicas, generando tres Premios Nobel. Pero esos Nobel no terminaron sus investigaciones en productos comercializados en el país. Si César Milstein hubiese patentado sus descubrimientos, hoy en materia de regalías entrarían miles de millones de dólares, pero nunca se hizo”.
