SECRETOS EN REUNIÓN
Mirá lo que quedó…
Pasaron las elecciones, el escrutinio cantó sus números y los resultados ya forman parte de la historia política de la democracia en Pilar. De a poco, las calles se van limpiando de los afiches y las pintadas que adornaron una campaña larga. Pero siempre algo queda.
En este volquete que, hasta hace muy pocos días, estuvo frente a una obra en Ituzaingó entre Lagrave e Yrigoyen, se veían aún las caras de Eduardo Duhalde y Gustavo Trindade, algo corroídas por el óxido, debajo de una pesada pila de escombros producto de alguna demolición o, tal vez, de un derrumbe.
Saludo uno
Como cada año, el presidente del Concejo Deliberante, Marcelo Castillo, está por estos días al frente del Departamento Ejecutivo, en reemplazo del intendente Humberto Zúccaro, actualmente de vacaciones.
Y aunque no deja de trabajar, para Castillo sus pasos por Rivadavia 660 son, también, períodos de esparcimiento.
Dos ejemplos para pintarlo: una de sus primeras actividades fue el siempre distendido desayuno de prensa, en el que uno de los temas centrales fue la siesta, un tópico sobre el que Castillo es experto.
Otra de sus actividades salientes fue su vista –casi una excursión- al Regimiento de Granaderos a Caballo, donde presenció una competencia deportiva.
¡Qué cara, qué gesto!
La conferencia de prensa convocada por el Frente Amplio Progresista tenía un objetivo central: manifestar la unidad de los partidos que lo integraron en el proceso electoral recién terminado. Eso y tratar de empujar hacia afuera a quien encabezara la lista como candidato a intendente, Gabriel Lagomarsino.
Curiosamente, esa pareció ser una de las pocas coincidencias entre las figuras más activas del FAP: el socialista Miguel Gamboa y Graciela Baroldi, del GEN.
Las opiniones contradictorias entre ambos fueron elocuentes. Pero más lo fueron los caras que cada uno puso mientras el otro hablaba. Habrá más que asperezas para limar con vistas al futuro de la fuerza local.
A la baja
El recuento de votos en el Teatro Argentino de La Plata no trajo demasiadas sorpresas. Los números tuvieron poca variación y el reparto de las bancas quedó tal cual lo establecido por el escrutinio provisorio. Pero según cuentan testigos presenciales, el trance no fue del todo llevadero para el ahora reelecto denarvaísta Diego Ranieli, quien veía cómo el colchón de votos que lo ponía por encima del piso para quedarse en el Concejo se iba achicando de a poco. Al final, entró por algo más de 60 votos. Pero no pudo evitar las bromas de los oficialistas presentes en el escrutinio.
Ambulancia
No habían pasado 24 horas desde el discurso con el que había celebrado su triunfo en las elecciones, cuando el intendente Humberto Zúccaro tomó el teléfono y se dispuso en un sillón cómodo. Le esperaba un par de horas de llamadas.
Él mismo repasó el arco político de los que hasta el día anterior habían sido sus adversarios. Precandidatos a intendentes –no todos por cierto-, aspirantes a concejales que se quedaron en la puerta, militantes, armadores; todos se sorprendieron con la reconocible voz de Zúccaro del otro lado del teléfono.
El discurso fue, palabra más o menos, el mismo en todos los casos: “trabajemos juntos por Pilar, este espacio está abierto para todo el mundo” y cosas por el estilo. El mito ya cuenta que fueron unas 300 llamadas, cifra incomprobable y algo exagerada. Pero que el trasmallo quedó tendido, de eso nadie duda.