Campañas de verano: la política no se toma vacaciones
Plan. Zúccaro volverá el lunes para seguir con la inauguración de plazas.
Un verano particular es el que comenzó para los dirigentes políticos locales. Sobre todo, para los que tienen intenciones de prenderse en la pelea electoral de este año con alguna chance de protagonismo.
Así, casi todos decidieron alternar entre las ojotas y sombrillas del descanso estival y el trabajo de campaña que termine de posicionarlos de cara a un electorado que ninguno siente absolutamente propio y al que están decididos a conquistar cada día hasta las elecciones.
Pero si todos coinciden en la necesidad de trabajar poniendo entre paréntesis las vacaciones, no son tan similares los métodos que han elegido los diferentes actores políticos. Gustos personales, necesidades, niveles de posicionamiento y otras variables hacen que cada uno actúe a su manera.
Desde el lanzamiento de planes preelectorales hasta la campaña viral por medios digitales, pasando por los más tradicionales actos con figuras nacionales y las presencias en la calle, cada uno fue tomando su opción en el menú de ofertas.
El oficialismo es, claro, el que tiene las cosas más definidas, con el intendente Humberto Zúccaro lanzado a la reelección desde hace tiempo y con un nivel de reconocimiento que no alcanza ningún otro dirigente local.
Con encuestas que muestran, también, niveles de aceptación más que favorables, el zuccarismo apunta sus cañones contra el mayor peligro que le acecha: el desgaste tras siete años consecutivos de gestión.
Por eso, Zúccaro decidió dosificar sus días de descanso a lo largo del verano, que dividió en períodos más breves alternados con etapas de gestión activa y con alta visibilidad.
El próximo lunes pondrá el primer paréntesis en sus vacaciones para volver a la carga con uno de los temas sobre los que montó en los últimos tiempos sus aspiraciones de renovar su relación con el electorado: la prevención de las usurpaciones de tierras.
Pero el plato fuerte de la campaña de verano para el oficialismo llegará hacia el final de febrero, cuando se presente un ambicioso plan de seguridad municipal, que incluirá una suerte de policía comunal y la participación del sector privado en un consejo asesor, con aporte de fondos incluido.
Kichneristas
Por primera vez desde el 2003, sin embargo, el zuccarismo no está sólo en el horizonte como representante del oficialismo nacional en Pilar. Diferentes representaciones del kirchnerismo asomaron en el distrito y se atrevieron a plantarse en la vereda de enfrente del gobierno municipal.
Las más críticas están nucleadas en la Mesa K, un conglomerado de agrupaciones el que sobresalen movimientos sociales con importante presencia territorial, como el Evita, y organizaciones políticas vinculadas al intendente de José C. Paz, Mario Ishi.
Otras agrupaciones, por afuera de esa mesa, también buscan su lugar. La Güemes, integrada por jóvenes uncionarios de organismos nacionales –principalmente el Pami- es una de ellas.
Por el momento, más allá de las tensiones con el gobierno local, la campaña política K está apuntada directamente a la reelección de Cristina Fernández como presidenta. Pero la chance de que el oficialismo nacional habilite listas colectoras en los municipios es alta y deja a los K extramunicipio en una posición expectante. El propio Zúccaro admitió que ese escenario haría mella en la performance electoral de su lista.
Federales
Por el lado del Peronismo Federal, las incógnitas no son pocas. La realización o no de internas para definir candidaturas presidenciales que ordenen hacia abajo el escenario provincial y municipal es una de las principales.
Pero con sus angustias a cuestas, los precandidatos a la intendencia buscan aprovechar el verano, sabiendo que cada día de descanso es un día perdido en la carrera hacia las elecciones de octubre.
El duhaldista César Ortega apuesta todo a un acto que organiza para el próximo 21 de enero. Aunque había tramitado la presencia de Eduardo Duhalde, en los últimos días debió conformarse con anunciar la llegada de la diputada nacional Graciela Camaño.
La legisladora de derecha picante será la figura convocante tras la cual Ortega aprovechará para dar a conocer algunos de los planes que integrarán su plataforma de campaña, sobre todo en materia de salud, planificación y ordenamiento urbano.
El concejal Gustavo Trindade, por su parte, tiene atado buena parte de su futuro inmediato a las decisiones y la suerte de quien eligió como referente nacional: el ex gobernador Felipe Solá.
Trindade tiene puesta su energía en la organización de un acto de lanzamiento de campaña que prevé para febrero. Una convocatoria que pretende masiva con la intención de posicionarse con fuerza de cara a la complicada interna de su propio espacio político.
Mientras tanto, sigue combinando su presencia en los barrios y las reuniones de equipos técnicos con una campaña que mezcla las tradicionales pintadas con el uso de las redes sociales y, más recientemente, de los mensajes de texto de teléfonos celulares.
Socialistas y radicales
En busca de un frente progresista
El radicalismo tendrá este verano su propia agenda política. La convocatoria a una interna para definir candidato a presidente a fines de abril se llevará buena parte de la energía de los militantes locales.
Una vez que ese trance esté terminado, los radicales podrán enfocarse de lleno en la búsqueda de sus candidatos locales y en la exploración de un acuerdo con el GEN y el socialismo para el denominado Frente Progresista.
Con esa misma intención, los socialistas están embarcados en una campaña de afiliación que les dé una mayor base de sustentación y los posicione mejor de cara a las negociaciones con sus eventuales aliados.
La Coalición Cívica, por su parte, se encamina de la mano de Elisa Carrió a encarar en soledad el próximo proceso electoral y, al menos hasta ahora, sólo habla de acuerdos de cara a una eventual segunda vuelta.