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Secretos en Reunión

2 de enero de 2011 - 00:00

 

Le mueven el piso

Los tablones que hicieron las veces de escenario en la inauguración del nuevo Registro Civil de Del Viso no sólo estaban desparejos, como muestra la foto; también se movían peligrosamente. Incluso, hicieron trastabillar a algún funcionario. “Encima, ninguno está muy flaco”, bromeó Zúccaro en un momento sin ocultar su enojo con los encargados del armado de la tarima. Las mujeres que lo acompañaban le dedicaron algunas miradas de pocos amigos.

 

Lost

Hay funcionarios que salen poco a la calle. Y a veces, eso se nota mucho. Como les pasó el miércoles a los que debían llegar a la nueva plaza que se inauguró en Fátima, pero no tenían la menor idea de adónde quedaba. Eso sí, los inspectores de Tránsito no se quedaron atrás: desviaban a los automovilistas hacia un callejón sin salida.

 

Hijos

Hace poco, esta sección se alegraba de ver a hijos de funcionarios públicos (algunos de ellos empleados municipales) detrás de la barra de un boliche del corredor nocturno, donde seguramente habían conseguido una “changuita” para aumentar sus ingresos. Ahora, el ejemplo cundió: a algunos de esos hijos del poder se los vio atendiendo puestos de pirotecnia en el centro y algunos shoppings. Seguramente, buscan hacerse de unos pesitos extra para gastar en sus vacaciones en Las Toninas. Bien por ellos.

 

Misterio

Es lo que transmiten algunos operadores políticos acerca de lo que dicen, será una de las apariciones rutilantes de la escena política local en este año que lleva unas pocas horas.

Por el momento todos juegan a las adivinanzas y aguardan la señal para comenzar a develar el asunto. Habrá que esperar o ponerse a hacer elucubraciones al respecto.

 

A lo Cobos

“Afirmativo” o “Negativo”. Con esas palabras, concejales y mayores contribuyentes iban marcando de modo nominal su voto a la ordenanza fiscal 2011. Todos, salvo uno, el denarvaísta Diego Ranieli, que soltó un “positivo”.

 

A pagar

Promediaba la sesión el miércoles en el Concejo Deliberante cuando el cronista de una página web de noticias locales descubrió la perlita: abajo, sobre la calle Bolívar, el auto del que se bajaron la presidenta del bloque oficialista de concejales, Liliana Alfaya, y su par Liliana Monje, lucía sobre el parabrisas un llamativo cartel que rezaba “vehículo en infracción”, señal de que no exhibía las correspondientes tarjetas de estacionamiento. “No me corresponde”, respondió Alfaya al periodista que le señaló su falta.

 

 

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