Apuran la ordenanza sobre menores, con toque de queda incluido

Hoy se debate en comisión para que llegue el jueves al recinto. Multarán a los padres de chicos que provoquen desmanes. Y prohibirán la presencia de adolescentes en la calle después de la medianoche.

17 de agosto de 2010 - 00:00

 

Los jueces de faltas y de paz de Pilar también dieron su aporte al proyecto.

 

Como en el tradicional cuento de la Cenicienta, los menores que salgan de noche en Pilar tendrán que estar pendientes de los relojes. Es que si bien no hay peligro de que las carrozas trasmuten en calabazas al llegar la medianoche, ese límite horario les deparará otras consecuencias no menos inquietantes.

A partir de un proyecto que podría convertirse en ordenanza a fines de esta semana, los menores que circulen por las calles o espacios públicos del distrito sin la compañía de un mayor responsable serán devueltos a sus hogares de manera compulsiva por las autoridades.

De acuerdo a la iniciativa, ahí no terminará la acción del Estado municipal. El castigo alcanzará a los padres o tutores legales del menor, quienes serán pasibles de una multa que podrán canjear total o parcialmente por trabajo comunitario.

El toque de queda para los menores es el último ingrediente que el Concejo Deliberante agregó a un proyecto que viene meneando desde hace varios meses: el que propone multar a los padres de menores de 18 años que provoquen desmanes o consuman alcohol en la vía pública.

La puntada final para el bordado de la nueva legislación se dará esta mañana en la sede administrativa del Concejo Deliberante, en el primer piso de Víctor Vergani 585.

Hasta allí llegará el juez de Menores de Pilar Alejandro Riveiro, para reunirse con los miembros de la comisión de Seguridad del Deliberativo.

La titular de esa comisión, la concejal oficialista Liliana Alfaya, declaró que tras ese encuentro espera consensuar el texto final del proyecto para llevarlo luego al recinto en la sesión del jueves que viene.

 

Noche  vedada

En declaraciones radiales efectuadas el fin de semana, Alfaya se mostró convencida de que hay “consenso político” entre los diferentes bloques para aplicar la iniciativa, cuya autoría sería adjudicada al pleno del Concejo Deliberante.

De todos modos, la edil señaló algunos puntos de sombra sobre el articulado del anteproyecto que, dijo, ya está escrito. Tal vez, la duda principal sea el procedimiento a adoptar con los menores que sean encontrados en la calle entre las 12 de la noche y las 6 de la mañana del día siguiente, horario en el que se aplicaría el toque de queda.

Según señaló Alfaya, no está claro aún el “marco legal” de la iniciativa. Así, tras la reunión de esta mañana con el juez Riveiro, se definirá si los jóvenes infractores serán detenidos por policías y llevados a una dependencia policial para que sean retirados por su padres o si inspectores municipales podrán tener también esa facultad.

Otro de los aspectos que buscan evitar es la superposición de la ordenanza local con leyes provinciales.

“Queremos una ordenanza aplicable y ejemplificadora para que ayude a generar cambios de conducta”, señaló Alfaya.

Para eso, además del juez Riveiro, la comisión de seguridad del Concejo ya mantuvo encuentros con el juez de faltas, Sebastián Zamarripa, y sus pares de Paz, Silvia Castellini, y de Familia, Alejandra Velázquez.

 

Demora

La idea de castigar a los padres con multas o trabajo comunitario por las infracciones que pudieran cometer sus hijos se viene debatiendo en el distrito desde hace varios meses.

Incluso, esa alternativa forma parte de algunas ordenanzas vigentes, como las que prohíben el consumo del alcohol en la vía pública y las pintadas en frentes o monumentos. Sin embargo, nunca se aplicó.

Para eso, el bloque oficialista del Concejo Deliberante decidió reimpulsar la iniciativa y establecerla en un solo cuerpo normativo consensuado no sólo con las bancadas políticas sino también con los organismos que deberán velar por el cumplimiento de la ordenanza una vez sancionada y promulgada.

Sin embargo, las demoras en el tratamiento comenzaron a provocar quejas de algunos ediles oficialistas. Sobre todo de Miguel Saric, que tomó como propia la bandera del proyecto.

El diario pudo saber que en los últimos días el propio intendente Humberto Zúccaro se interesó por el tema y le hizo saber a la presidenta de su bloque, Liliana Alfaya, su deseo de una rápida sanción de la norma.

Así, aunque la propia edil admitió que lo que se está discutiendo es un borrador del proyecto –un texto que por el momento el Concejo decidió no dar a conocer- hoy podría obtener dictamen de la comisión de Seguridad para llegar pasado mañana al recinto de sesiones.

 

 

Enfoque

Un antecedente con polémica 

por Diego Schejtman 

En mayo del 2005, un joven dirigente del Partido de Escobar cambió su domicilio a Pilar con intenciones de postularse a una banca de concejal en las legislativas de ese año. Su desembarco estuvo acompañado por un proyecto que generó polémica: prohibir la presencia de menores en la vía pública en horario nocturno.

El autor de la iniciativa fue Luis Patti (h), hijo del ex subcomisario y ex intendente de Escobar actualmente preso por crímenes de lesa humanidad.

A nadie sorprendió que un proyecto de esas características proviniera de un partido cuyo líder había hecho de la aplicación de la mano dura al filo de la ley su bandera política. Pero, de todos modos, la iniciativa rápidamente cosechó un repudio tan unánime que ni el propio Patti (h) se atrevió a presentarla ante el Concejo durante los cuatro años de su mandato como concejal, que venció en diciembre del año pasado.

Hoy, una iniciativa similar impulsada por el oficialismo genera un consenso amplio dentro del Concejo. Claro que mientras Patti sostenía que el objetivo de la norma era cuidar a los ciudadanos de los menores delincuentes, el proyecto actual se fija como meta proteger a los menores de los peligros de la noche.

Los medios, sin embargo, son idénticos.

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