El Acuerdo Cívico analiza el futuro tras la salida de Carrió

La Coalición cree que aún hay lugar para sostener la alianza. Aunque no descarta dialogar con el PJ disidente. La UCR apuesta a lo local. Pero para el socialismo "es un alivio".

14 de agosto de 2010 - 00:00

 

Zakhem (UCR), Carrió y Lagomarsino (ARI) durante la campaña del año pasado.  

 

 

por Diego Schejtman

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“Lilita pateó el tablero pero no desparramó las piezas. Todavía se puede volver a armar”. Desde la Coalición Cívica (CC), la concejal Marcela Campagnoli sostiene que el portazo no fue tal y firma letra por letra los argumentos con los que Elisa Carrió cuestionó a sus socios electorales del 2009.

Desde la otra punta del Acuerdo Cívico y Social (ACyS), ahora entre paréntesis, el socialista Miguel Gamboa festejó la salida de Carrió de la alianza. “Para nosotros es más un alivio que una preocupación”, definió. Y sentenció que -más allá de las declaraciones conciliadoras del santafesino Hermes Binner- no hay lugar para Carrió ni para Julio Cobos en un eventual frente progresista.

Navegando entre esas dos posturas, referentes de los distintos partidos que integran el ACyS analizaron el impacto que la salida de Carrió tendrá de cara a las primarias de agosto del 2011. Y cómo afectará a la construcción de una fuerza capaz de terciar en la disputa del gobierno entre el PJ kirchnerista y el peronismo disidente y, al mismo tiempo, escaparle al fantasma de la Alianza.

“Carrió hace su estrategia. No significa que el ACyS esté terminado. Es cierto que algunos de sus integrantes no cumplieron los acuerdos programáticos alcanzados en el 2009. El tema de las retenciones lo deja claro”, sostuvo Campagnoli.

Aunque se mostró esperanzada en que la carta de Lilita sirva como un sacudón para devolver al rebaño a algunos de sus socios, coincidió en que el riesgo es “repetir la experiencia de la Alianza” que llevó a Fernando de la Rúa a la presidencia.

Igual, la dirigente no ve con malos ojos un eventual acercamiento entre Carrió y el peronista disidente Felipe Solá, con quien a ella misma se la vinculó en algún momento.

Pero si de soñar se trata, imagina un frente aún más amplio, que reúna a los miembros el ACyS con las figuras “potables” del PJ anti K.

“Falta un año para las primarias y en política el escenario puede cambiar de un día para el otro”, se tranquilizó.

 

Diáspora

En la misma línea que Campagnoli, el ex candidato a concejal Juan Arenaza se alistó como un soldado: “yo estoy con (Patricia) Bullrich y ella con Carrió. Ahí voy a estar”.

Para el referente de Unión por Todos, su ecuación en Pilar es todavía más sencilla: “acá es Arenaza con Campagnoli, seguimos unidos con Marcela como candidata a intendente”.

Para Arenaza, la posibilidad de un diálogo con Solá es motivo de entusiasmo. Él mismo es vecino y se declara amigo del ex gobernador, con quien comparte cada acto que realiza en Pilar.

De todos modos elige la cautela. “Si el peronismo federal se suma a los mismos preceptos, bienvenido. Esto es como barajar y dar de nuevo”, evaluó.

Desde el ARI, Gabriel Lagomarsino opina diferente. Para él y su agrupación Encuentro Pilarense, el acercamiento con Solá es un límite que no está dispuesto a traspasar. El dirigente considera que ese paso sería contradictorio con la intención de construir un espacio progresista.

Lagomarsino admite que una eventual salida de Carrió del ACyS “complica mucho”. “La expectativa era consolidar una propuesta alternativa al kirchnerismo y al Peronismo Federal”.

De todos modos, apuesta a seguir consolidando el acuerdo local que ya lo llevó a compartir boleta con radicales y un sector del peronismo. En ese escenario, sus intenciones de pelear por la candidatura a intendente siguen intactas: “a nivel local tengo buen posicionamiento con los diferentes espacios”, sostuvo.

El cobista Ricardo “Tutuca” Giménez, por su parte, calificó de “lamentable” la salida de Carrió. Pero confió en que “más allá de los arreglos o desarreglos nacionales, en lo local vamos a priorizar los acuerdos, incluida la gente de Lilita”.

El dirigente radical manifestó que a partir de ahora “hay que volver a sentarse con todos para buscar acuerdos programáticos”. Pero señaló que en la UCR –cuya nueva presidenta, Claudia Zakhem, asumió hace apenas una semana- “primero habrá que emprolijar las cosas hacia adentro antes de salir a hablar con los demás”.

El socialista Miguel Gamboa fue el único que no lamentó la salida de Carrió. Por el contrario, la analizó como una posibilidad para que el ACyS se convierta en el Frente Progresista que impulsa Binner. Y para que sigua creciendo hacia la izquierda, con la incorporación de espacios liderados por Víctor De Gennaro y Fernando “Pino” Solanas.

“La salida de Carrió era anunciada. Como sabe que no va a ser ella la candidata, trata de romper”, sostuvo Gamboa.

El socialista se diferenció fuertemente de Carrió, a la que acusó de pecar por derecha: “representa al grupo Clarín y a los pooles sojeros, quiere desfinanciar el Estado bajando retenciones y pidiendo el 82% móvil para los jubilados sin decir cómo se financia”, explicó.

“La verdad (su salida) es un alivio más que una preocupación”, cerró Gamboa.

 

En Provincia también  

También a nivel provincial los seguidores de Elisa Carrió salieron a diferenciarse de sus socios del Acuerdo Cívico y Social y a plantearse como la única oposición.

A través de un comunicado difundido ayer, criticaron la participación de otros partidos –principalmente la UCR- en el consejo de seguridad convocado por el gobernador Daniel Scioli así como la ampliación presupuestaria solicitada por el gobierno y que necesita de votos opositores para prosperar en la Legislatura.

 

La carta del adiós  

El que sigue es el texto completo de la carta que Elisa Carió dirigió a los radicales Gerardo Morales, Mario Negri, Ricardo Gil Lavedra y Ricardo Alfonsín:

 

Queridos Gerardo, Mario, Ricardo y Ricardito:

Creo sinceramente que hay que terminar con la lamentable disputa pública y mantener la unidad parlamentaria que hemos logrado para cumplir fielmente las promesas electorales, al mismo tiempo les reitero mi voluntad inquebrantable para lograr en el 2011 una unidad seria, republicana, de desarrollo y de justicia para toda la Argentina, y en eso voy a trabajar hasta el último día de mi vida.

Pero no deseo, ni puedo, ni sirvo para tapar bajo la alfombra las grandes complicidades que en el proceso de destrucción de la Argentina han tenido actores concretos, tanto del peronismo como del radicalismo, como de terceras fuerzas que quedaron fagocitadas.

No estoy dispuesta a volver a transitar el fracaso estrepitoso de la Alianza fundada en la traición electoral, la corrupción, la impunidad y la irresponsabilidad.

Como ustedes lo saben muy bien, nos ha costado soledad, marginación e incomprensión colectiva sostener y vivir en los principios que nos enseñaron nuestros abuelos y en mi caso mi padre, como para entregar este tesoro que nos hace dignos por sólo razones de conveniencia o desesperación electoral. A Kirchner no lo va a derrotar el pasado, sino el futuro. El futuro que se expresa en la transparencia, la república, el desarrollo económico y la justicia social y no en los viejos pactos corporativos.

Hoy, los gerentes que manejaron la UCR durante años, tienen razón,  yo no les sirvo, tampoco la Coalición Cívica, formada por una generación de jóvenes con principios que no toleran, ni el cinismo, ni el pacto, ni la corrupción

En última instancia tengo una responsabilidad mayor: no entregar a esta nueva generación extraordinaria de políticas y políticos menores de 45 años a las fauces del viejo corporativismo cínico y corrupto de la Argentina. Como lo señalé cuando me fui del radicalismo en el 2001 jamás tendrán mi conciencia ni la de toda la Coalición Cívica para traicionar los principios que llevarán a la Argentina a la libertad, al desarrollo y la ética.

Lo que fundamos, para ganar las elecciones del 28 de junio, basado en conductas, principios y programas no puede caer en las manos de los que manejan los hilos desde atrás para que nada cambie.

No es cierto que todos los radicales sean iguales, esto es una confusión ética imperdonable.

Mantenemos el único puente, la amistad entrañable y los principios. Quiera Dios y nuestro trabajo que podamos formar parte de una coalición gobernante que cambie la Argentina, pero no nos pidan arriar las banderas, la conducta y menos aún que le mintamos al pueblo de la Nación.

Desde la inteligencia y el corazón es lo que trasmitiré al partido y a la Confederación Coalición Cívica en veinte días, ellos tienen la decisión final.

Pido perdón por mi dureza, ustedes ya saben que soy dura en los principios y flexible en los acuerdos, para esa unidad es necesario, principios, conductas y no discursos y superar de una vez para siempre la antinomia peronismo no peronismo que torna ingobernable la República.

Estoy convencida de  que finalmente triunfarán los valores y la concordia, pero debo recordarles que no sabemos vivir en la ambigüedad permanente y en la especulación eterna. Un beso enorme y el cariño de siempre.

 

Elisa Lilita Carrió”.

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