Secretos en reunión

domingo, 14 de febrero de 2010 · 00:00

No por mucho madrugar…

No fue fácil coordinar la reunión entre el intendente Humberto Zúccaro y los foros municipales de seguridad. El encuentro, clave para conseguir que la Provincia cumpla su compromiso de reforzar la seguridad, se pospuso varias veces.

“Cuestiones de agenda”, respondían invariablemente los interesados. Y algo de eso hubo. Es que cada vez que el intendente agendaba la reunión, lo hacía en uno de esos horarios imposibles que suele manejar el jefe comunal para los encuentros que no lo entusiasman particularmente. Y juntar a tanta gente a esas horas de la madrugada no es cosa sencilla.

Al final, la reunión de hizo el jueves. A las 5 de la tarde.

 

Una de misterio

Fue uno de los grandes misterios del verano. El hombre se había despedido como todos los días, pero no regresó. El director de Cementerios, Miguel Arrufat, estuvo literalmente desaparecido durante varias semanas, a partir de las fiestas de fin de año.

La situación generó un problema para el gobierno, que no podía reemplazar a quien aún estaba en el cargo, pero tampoco mantener a quien no estaba en ninguna parte.

Finalmente, Arrufat apareció de la misma manera en la que se había ido y formalizó la renuncia. Lo que pasó en el medio sigue siendo territorio para las especulaciones y la fantasía.

 

El perro y el Gato

El perro se echó a descanar en la vereda sin reparar que, sobre la escalera, los pintores fatigaban brochas y rodillos para blanquear trabajosamente la pared, hasta entonces colorida.

Al final, todo quedó blanco, tapado de pintura. Ni el mural del Gato Maass que adornaba el frente de la Casa de Cultura, ni el perro que había elegido esa vereda para descansar se salvaron de la tapada.

 

El hombre sin rostro

“Cuando haya respuestas formales se darán”. Esa contestación -un eufemismo con pretensiones de elegancia que sólo quiere ponerle un paréntesis al silencio ominoso- es la que se escucha invariablemente en la flamante área de Comunicación del gobierno cuando algún periodista intenta comunicarse con el director de Transporte, Carlos Chanteiro, conocido también como el “funcionario sin rostro” por su tenaz persistencia en ocultarlo. Quejas de vecinos que se acumulan, empresas que atraviesan el distrito con permisos más que precarios, no son obstáculo para que el funcionario mantenga su anonimato y obligue a los contestadores oficiales a responder por él sin decir nada.

 

Salgan al sol

En las últimas semanas, los concejales del oficialismo comenzaron una serie de reuniones para preparar el año de trabajo que, lentamente –muy lentamente, es cierto- va comenzando también para ellos.

De algunas de esas reuniones participó el jefe comunal, Humberto Zúccaro. Según trascendió, el tono del intendente fue duro para con los suyos, a los que les recriminó su pasividad. “Cómo pude ser que los opositores estén recorriendo los barrios todos los días y nosotros no”, los retó. Y les ordenó salir a la calle.

 

Guerra de panfletos

Los volantes anónimos son para algunos una herramienta política. Aunque en realidad esos libelos hablan tan mal de quien mencionan como del que los imprime oculto en el anonimato, suelen causar cierto revuelo. Como el que apareció en estos días en Presidente Derqui, que refiere a un supuesto prostíbulo en esa localidad, al que vincula con ex concejales oficialistas y actuales opositores.

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