“Parece que no van a poder venir”, se lamentó el ex concejal pattista Ramón Fernández, apoyado contra el lateral de una camioneta ploteada con enormes fotos de Ricardo Alfonsín y Margarita Stolbizer los que, cumpliendo el vaticino, nunca llegaron al acto.
Fernández había lanzado la convocatoria pocos días antes. En principio, sólo Stolbizer iba a ser de la partida, pero el jueves se había confirmado la presencia de Alfonsín.
Los motivos del plantón, sin embargo, no quedaron del todo claros: “cuestiones internas”, explicaron los organizadores sin más precisiones. Tal vez, alguien les avisó con tiempo a los dirigentes que Fernández sólo había conseguido reunir un puñado de personas en el salón que le prestaron para el acto, refrigerado a duras penas con dos ventiladores de pie. A lo mejor, los líderes nacionales del Acuerdo Cívico nunca se enteraron que sus nombres fueron parte del convite.
Los que sí estuvieron fueron el diputado provincial por el GEN, Marcelo “Oso” Díaz, uno de los impulsores de la fórmula entre Alfonsín y el socialista Hermes Binner para el año que viene, y el dirigente de la agrupación Militancia y Trabajo, Enrique Antequera, conocido como uno de los “capos” de la mega feria La Salada y hombre de aceitados vínculos con sectores de la barra brava de Boca y otros clubes de la primera división y el ascenso.
Antequera ganó algo de notoriedad hace unos meses, cuando financió el viaje de algunos barras al Mundial de Sudáfrica, gesto que fue compensado por los hinchas desplegando banderas con su nombre en las tribunas.
En diálogo con El Diario Antequera se definió “tribunero” y admitió que tiene barras trabajando en diferentes tareas dentro de La Salada. Lo explicó con una lógica particular: “es mejor que trabajen adentro y no que estén afuera robándoles a los changarines”.
Saladas
Antequera es, como no podía ser de otra manera, un acérrimo defensor del modelo de las ferias. Aunque admite que su crecimiento sin control puede perjudicar al comercio tradicional. Por eso, apoya la nueva legislación que está debatiendo la Legislatura para regular el sector y que lo tuvo como uno de los hombres de consulta.
Con una visión crítica de la realidad actual, asegura que los planes sociales “sólo sirven para crear vagos” y que en el Conurbano profundo la situación económica y social es similar al peor momento de la crisis del 2001. Si hasta asegura que está volviendo el trueque.
Igual, sostiene que sólo su feria (Urkupiña, una de las tres que conforman La Salada) paga siete millones de pesos en impuestos al año.
“Los gobiernos pasan pero la feria queda”, dice, y niega la existencia de trabajo esclavo en los talleres que producen la ropa, “toda de fabricación nacional”.
Antequera habló el viernes ante los militantes. Lo hizo después del anfitrión, Ramón Fernández, que planteó a la concurrencia su particular credo político: “Somos los militantes que estamos cansados de trabajar para candidatos que después no se acuerdan de nosotros. Ahora, queremos ver la historia del lado de adentro”. En diálogo con El Diario, el ex concejal tradujo sus aspiraciones en términos electorales: quiere un lugar en alguna lista de candidatos a diputados provinciales para el 2011.