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La visita de Solá volvió a mostrar las grietas del Peronismo Federal

El denarvaísta Ranieli nuevamente evitó la foto con los otros miembros de la mesa. Dijo que aún falta mucho para la campaña. Tampoco estuvo la duhaldista Aguilar. Hubo cruces con el gobierno.
24 de octubre de 2010 - 00:00

 

Felipe Solá con militantes, anoche, al llegar al barrio Montrrey para el acto.

 

 

La visita del diputado Felipe Solá, uno de los precandidatos presidenciales del Peronismo Federal, volvió a poner de manifiesto las grietas que fragmentan en  el distrito a ese sector de la oposición, pese a los esfuerzos de algunos actores por mostrarlo unido.

El concejal Diego Ranieli, referente local del denarvaísmo, volvió a correrle el cuerpo a la convocatoria y le negó su rostro a la foto de familia con que su par, Gustavo Trindade, buscaba coronar una movida política que lo tuviera como protagonista excluyente.

Otra que faltó a la cita de ayer fue la también concejal, en este caso duhaldista, Silvana Aguilar. Pero a diferencia de Ranieli, no explicó públicamente el motivo del desplante. “Me llamó para confirmar que venía, pero le habrá pasado algo”, la excusó Trindade en plena reunión con Solá y el resto de los representantes del sector: los duhaldistas Jorge Herrera, César Ortega y Hugo Quintero, Daniel Liberé, referente de Alberto Rodríguez Saá, y el ex pattista Jorge Simmemacher.

Pero el faltazo de Ranieli y Aguilar no fue el único tema que pobló la agenda de la visita de ayer, que los organizadores buscaron centrar más bien en la denuncia por una supuesta presión oficial contra la comunidad boliviana de Derqui para evitar que prestase su sede para la realización del acto de Solá.

El edificio de esa entidad, en Uruguay y Rivadavia de Monterrey, era el lugar elegido por Trindade para dar la bienvenida a Solá. Pero a último momento, la comunidad boliviana se retractó del préstamo y el acto debió mudarse a la calle. Tras ese cambio de decisión, Trindade y Solá denunciaron presiones por las que responsabilizaron directamente al gobierno de Humberto Zúccaro, algo que fue desmentido por la administración municipal (ver aparte).

 

Personal

Ayer no fue el primer faltazo de Ranieli a un encuentro de la mesa del Peronismo Federal. Tampoco había estado antes en el camping del sindicato de la Alimentación cuando el duhaldista Jorge Herrera organizó un acto que tuvo al titular de las 62 Organizaciones, Jerónimo “Momo” Venegas como figura principal.

Igual que ese día, Ranieli refirió “cuestiones personales” para justificar su ausencia. Aunque las excusas del segundo faltazo fueron un poco menos enfáticas que las anteriores.

Por la mañana, en una entrevista radial, el concejal denarvaísta señaló, ante una pregunta, que no lamentaba el hecho de no poder estar presente. “Estamos lejos de la campaña. A medida que se acerque ya nos encontraremos de otra manera”, vaticinó. Y, pese a las diferencias, ratificó que todos “vamos a trabajar en conjunto, eso está acordado”.

El acuerdo al que hizo referencia Ranieli se selló a mediados de septiembre. Consistió en la firma de un documento en el que se comprometen, entre otras cosas, a acompañar a quien resulte ser candidato del sector.

Ese día, Ranieli fue parte de la foto conjunta, aunque luego no volvió a mostrarse con sus compañeros.

Ayer, Solá evitó hacer mención específica a la interna pilarense. Sólo les pidió a los referentes recordar que “arriba de las dirigencias locales se está haciendo un esfuerzo de unidad muy grande”.

Consultado acerca del rol que dentro del Peronismo Federal tiene Francisco De Narváez, Solá fue muy cauto: “No quiero alejarlo con mis palabras –midió- pero no le está dando aire a las muestras de unidad”.

A su turno, Trindade aseguró que respeta aunque no comparte la decisión de Ranieli de no participar de la reunión de ayer. Y anticipó que si llegaran a invitarlo a un acto en Pilar encabezado por De Narváez “asistiría con gusto”.

 

 

Los consejos de Felipe
“El título de la solicitada tiene que ser ‘Scioli contra la clase media’ o ‘Scioli contra la educación’, después adentro aclaran que es la privada”. El diputado y precandidato presidencial Felipe Solá aconsejó así a los representantes de una de las cámaras que agrupan a los colegios privados bonaerenses, las que pretenden evitar que el gobierno provincial aplique una quita en los subsidios que reciben las entidades.

No fue el único consejo del ex gobernador. También recomendó a las instituciones enviar cartas a los padres para movilizarlos. Y que, de realizar una marcha, no sea a la gobernación sino a la residencia del gobernador, en la calle 5 de La Plata. Aclaró que sabe por experiencia propia que así surtiría más efecto.

 

 

Denuncian presiones, el gobierno desmiente
Nuevo cruce por un acto de campaña

 

“Hay una tradición de Zúccaro de alambrar Pilar”, se quejó ayer Felipe Solá. Fue durante una conferencia de prensa que brindó en el bunker de su delfín pilarense, Gustavo Trindade, antes de reunirse en privado con varios de los referentes del Peronismo Federal del distrito.

Por la mañana, Trindade había hecho públicas sus quejas sobre el supuesto cambio de actitud de la comunidad boliviana de Derqui que, hasta unas horas antes, habría mostrado voluntad de prestar su sede para un acto con el candidato, y luego desistió. Tanto para Trindade como para el propio Solá, se debió a presiones del gobierno municipal. El concejal fue aún más allá y acusó al consulado boliviano en Buenos Aires de haber transmitido el supuesto apriete.

“Zúccaro pretende que las organizaciones del sector privado sepan qué le gusta y qué no y actúen en consecuencia. Eso tiene un solo nombre: es un método mafioso”, definió Solá.

El acto finalmente se realizaó anoche, al cierre de la presente edición, en un escenario montado sobre la calle, cerca del edificio de la comunidad boliviana.

En tanto, voceros del gobierno desmintieron que hayan existido presiones y destacaron que el acto se desarrolló con normalidad. De hecho, desde el oficialismo deslizaron que hubo gestiones del zuccarismo ante organizaciones sociales kirchneristas para hacerlas desistir de un presunto intento de escrache contra el opositor.

“No les tapamos las pintadas, no impedimos que la gente se movilice. Lo que pasa es que no pueden llenar cuatro colectivos y buscan victimizarse”, le dijo a El Diario un funcionario que pidió no ser mencionado “para no darle entidad” a la denuncia.

 

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