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Se adelanta en el Concejo el debate por el presupuesto del 2011

La oposición reclama que se garantice tiempo suficiente para analizarlo. Y que se entreguen copias digitales además de en papel. El oficialismo se comprometió a facilitar el estudio de los números.
23 de octubre de 2010 - 00:00

 

El denarvaísta Ranieli pide que todos puedan ver el presupuesto completo.

 

La prórroga del plazo que el gobierno municipal tiene para presentar al Concejo Deliberante el proyecto de presupuesto 2011, aprobada el jueves por los ediles a pedido del Ejecutivo, generó un efecto paradójico: en lugar de posdatar la discusión, la adelantó.

Claro que el anticipado debate en torno a los recursos con los que contará la Comuna para llevar adelante su gestión durante el año que viene no versa sobre los números que son, aún, una incógnita.

Por el contrario, el cruce entre opositores y oficialistas tiene que ver con el reclamo que los primeros hacen para que, pese a la demora en la entrega del proyecto del presupuesto, se garantice el tiempo necesario para analizarlo a fondo.

Es que la escena se repite año tras año. A mediados de octubre, cuando faltan pocos días para que venza el plazo fijado por la Ley Orgánica para poner en discusión las previsiones económicas para el ejercicio siguiente, invariablemente el gobierno recurre al as en la manga que le otorga la legislación: la posibilidad de una prórroga de 30 días que debe ser aprobada por el Concejo.

La secuencia que sigue también es conocida. El proyecto llega el último día de plazo en forma de cinco o seis carpetas monumentales que los ediles interesados en analizar –a decir verdad, los menos- deben devorar en no más de una semana. Ese es el tiempo que suele dar la comisión de Hacienda para estudiar el proyecto.

 

Cambio de reglas

La película narrada un poco más arriba es la que este año pretende evitar el Concejo. Y, a decir de los propios actores, parecería encaminado a hacerlo.

El jueves a la noche, cuando promediaba la sesión ordinaria del deliberativo, el tema llegó al recinto: los ediles debían votar el pedido de prórroga solicitado por el Ejecutivo.

Decidida a acompañar la solicitud, algo que por lo demás suele hacer cada año, la oposición buscó dejar sentados sus reparos con suficiente anticipación.

El encargado de hacerlo fue el denarvaísta Diego Ranieli. El edil pidió la palabra para solicitar que se garantice un plazo razonable de análisis antes de llevar al recinto de votación la que se considera una de las ordenanzas fundamentales.

Pero el pedido fue un poco más allá. Ranieli solicitó que todos los ediles tengan acceso a una copia digital del proyecto para poder analizarlo en sus computadoras y todo entero de una vez.

Eso no es lo que suele suceder. El proyecto, que como se dijo tiene características monumentales, suele llegar dividido en cinco carpetas que los ediles hacen rotar de a una para analizarlos.

Así, hay quien empieza a estudiar el alcance cinco para pasar luego al dos, al cuatro, al uno y al tres, si es que tiene suerte de acceder al proyecto completo.

La respuesta estuvo a cargo del presidente de la comisión de Hacienda del Concejo, el oficialista Walter Roldán. El edil se dedicó primero a explicar los motivos del pedido de prórroga que se estaba debatiendo: “el presupuesto es una previsión, y como hay promesas, casi cumplidas, de llegada de fondos y obras de Nación y Provincia, es necesario saber cuánto dinero va a ingresar, para poder calcular en qué se va a gastar”, expresó Roldán, quien este año debuta en su rol de titular de la comisión, un trance del que ya salió airoso en el debate por la Rendición de Cuentas.

De inmediato, el edil manifestó su compromiso para tratar de satisfacer el pedido opositor. “Desde ya le digo a la oposición que como presidente de la Comisión de Hacienda del Concejo y desde mi lugar y lo que me toca, vamos a tener el tiempo necesario para estudiarlo”, sostuvo. Sobre las copias y el arcaico mecanismo habitual del ejecutivo, por ahora, no hay indicios.

 

En Villa Rosa

Otro cambio de ordenamiento urbano

El Concejo Deliberante aprobó el último jueves un nuevo cambio en el Código de Zonificación en una amplia zona de la localidad de Villa Rosa. La modificación es la tercera que de vota desde el 2008 para tratar de adecuar la legislación a una situación que, en el terreno, se presenta complicada.

Es que en la zona delimitada por la ruta 25, la Panamericana y la calle Caamaño, conviven las urbanizaciones privadas y las industrias. Y aunque suelen dividirse en franjas más o menos bien delimitadas, también hay enclaves de un uso dentro de zonas donde predomina el otro.

La nueva disposición fue defendida vehementemente por el oficialista Marcelo Iglesias, comerciante de Villa Rosa quien sostuvo que este cambio deberá aún ser convalidado por la Provincia.

 

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