Aprobaron ordenanza que limita la instalación de supermercados
Los representantes de las cámaras de comercio siguieron de cerca el debate.
A partir de hoy, establecer un supermercado pequeño o mediano en el distrito será más complicado que hasta ahora. Es que el deliberativo sancionó anoche una nueva ordenanza que tiene por objetivo restringir la radicación de este tipo de comercios.
Para eso, la nueva norma contiene una serie de limitaciones que van desde la obligatoriedad de contar con estacionamientos más grandes que los locales, hasta el establecimiento de una distancia mínima de 400 metros entre un comercio y otro.
Además, uno de los artículos de la norma fija requisitos especiales para los comerciantes que no hayan nacido en la Argentina. En ese caso, deberán acreditar como mínimo tres años de residencia continua en el país.
Ése fue uno de los puntos que generó mayor discusión entre oficialistas y un sector de la oposición, encarnado por el Peronismo Federal y el denarvaísmo, únicos bloques que votaron en contra.
El concejal Gustavo Trindade, del Peronismo Federal, se mostró favorable a la fijación de límites, siempre que estos “sean iguales para todos”. Además, el edil habló de “discriminación” y mencionó el preámbulo de la Constitución Nacional, en el párrafo que refiere a “todos los hombres del mundo que quieran habitar el suelo argentino”.
El encargado de responderle no fue el autor del proyecto, Miguel Saric, sino Marcelo Iglesias, ex presidente de la Cámara de Comercio de Villa Rosa.
El edil defendió la necesidad de poner límites ante el crecimiento sostenido que se viene registrando.
En cuanto al tema de los extranjeros, señaló que en su localidad “hay más de 10 supermercados con diversificación de razas” y argumentó que la restricción a los extranjeros no es “por xenofobia o racismo sino por sentido común”.
“Los argentinos somos discriminados, porque nosotros le damos trabajo al vecino y reinvertimos en el país”, dijo, y llamó a los “nuevos extranjeros” a comportarse como lo hicieron los que arribaron al país durante el siglo pasado, “armenios, judíos, españoles, italianos, razas que mostraron el camino”, abundó Iglesias.
En el mismo sentido, la opositora Marcela Campagnoli, de la Coalición Cívica, defendió la iniciativa oficial al sostener que “hay países que subsidian a sus comerciantes” para que instalen negocios en el extranjero. Así, argumentó que la limitación a su radicación le pone un freno “a los capitales golondrina” mientras que beneficia a los que se reinvierten en Pilar.
Durante la sesión, nadie se refirió puntualmente a los inmigrantes chinos, la única comunidad que en forma masiva se dedica al rubro supermercado y, por tanto, destinataria concreta de la nueva reglamentación.
También eligieron los eufemismos para referirse a los empresarios pilarenses. Así, cuando Campagnoli apuntó al Ejecutivo para exigir que se ejerzan los controles que corresponden sobre “las cadenas locales que ya tienen 11 sucursales” se refirió, claramente, a La Eco, la mayor propietaria de bocas de expendio chicas y medianas en el distrito.
A voluntad
Otro aspecto que generó polémica fue el artículo octavo de la ordenanza, que le otorga facultades al Ejecutivo para fijar restricciones adicionales para los comercios en cuestión.
Se trata de una serie de requisitos que incluyen estudios de impacto vial en la zona de influencia del nuevo comercio, además de un análisis de impacto socieconómico que incluye, entre otros puntos, una estimación de facturación y un listado de los proveedores del futuro comercio.
Pero esos requisitos no serán exigidos a todos, sino a los que el Ejecutivo entienda que por la zona en la que buscan radicarse podrían generar un impacto negativo tanto urbano como económico.
Esa facultad cedida con cierta amplitud al Ejecutivo fue el punto más criticado por el denarvaísta Diego Ranieli, quien consideró “excesiva” la reglamentación establecida por la nueva ordenanza.
Así, el edil subrayó que este tipo de restricciones alcanzarán a los comercios instalados en pequeños locales de 10 metros por 10, “mientras que a los de gran magnitud se les permite radicarse sin estudios de impacto vial”. Ranieli no optó por los eufemismos: se refirió puntualmente al shopping Paseo Champagnat, próximo a inaugurar en uno de los accesos a Pilar desde la autopista, y al híper mayorista Makro, recientemente autorizado en un predio de Panamericana y Guido.
Pero lo que más cuestionó Ranieli fue el artículo que deja en manos del Ejecutivo la atribución de solicitar o no las medidas adicionales. Ese artículo “no me deja tranquilo”, expresó.
La sesión fue seguida de cerca por los representantes de las cámaras de comercio de Pilar, Villa Rosa, Del Viso y Manuel Alberti que, según el autor de la iniciativa, Miguel Saric, fueron los iniciadores del proyecto.
A las cámaras les quedará una herramienta fundamental para decidir la autorización de un nuevo supermercado: manejarán un registro de oposición en el que los vecinos y comerciantes del radio de influencia podrán manifestar su rechazo a la radicación de un nuevo local. Según los autores del texto, esa limitación no será vinculante, pero ese límite no está establecido en el articulado.
Las claves de la ordenanza
• Alcances: la ordenanza rige para autoservicios y supermercados de 100 a 900 metros cuadrados. Los mayores, dependen de la autorización provincial.
• Extranjeros: deberán acreditar tres años de residencia mínima en el país.
• Distancia: no podrá instalarse un autoservicio a menos de 400 metros de otro.
• Estacionamiento: deberá tener una superficie igual al 125% de la que tenga el local de venta y tendrá que estar en el mismo predio o en uno lidero.
• Impacto: el Ejecutivo podrá solicitar estudios adicionales de impacto vial y socioconómico a los inversores.