Crimen del country

Sospechan que el homicida borró los datos del teléfono del ingeniero tras asesinarlo

El abogado que representa a los hijos solicitó que el celular de la víctima sea sometido a pericias. Creen que el asesino eliminó información del dispositivo y de la nube de respaldo.

19 de marzo de 2024 - 09:58

El crimen del country La Delfina que tuvo como víctima al ingeniero electrónico jubilado Roberto Wolfenson Band, de 71 años, ocurrido entre el 22 y el 23 de febrero últimos, sigue sumando incógnitas. En las últimas horas, el abogado que representa a los hijos del hombre asesinado solicitó a la fiscalía que se realicen peritajes sobre su teléfono celular dado que sospecha que el contenido fue eliminado por el asesino.

Según el letrado, Tomás Farini Duggan, se cuenta con información certera acerca de que el móvil de Wolfenson fue alterado. En este sentido, el abogado afirmó que el contenido fue vaciado por completo el viernes 23 tanto del dispositivo como de la nube donde se aloja la información de forma virtual a modo de respaldo.

De comprobarse esta hipótesis, esto revelaría cierto perfil del homicida teniendo en cuenta que es necesario contar con conocimientos o habilidades específicas para poder realizar dicha acción.

En el escrito presentado por Farini Duggan, se explica que: “hace cinco años la relación entre el Wolfenson y su hija se extinguió. Es decir, su hija no quiso mantener más trato con él. Consecuentemente, bloqueó su contacto telefónico. Sin embargo, la semana pasada advirtió lo siguiente. Conforme resulta de la captura de pantalla correspondiente a su celular, al ingresar al contacto correspondiente al señor Wolfenson figura como último registro el día 23 de febrero de 2024 (es decir, el día en que fue descubierto el cuerpo sin vida de su padre)”.

“Ese dato revelaría que el homicida del señor Wolfenson manipuló su celular. Concretamente, lo activó el día 23 de febrero (claramente debía conocer el código de ingreso) y eliminó todos los chats”, explicó en su presentación a la que le adjuntó imágenes de las referidas capturas y “solicito que se ordene una pericia tendiente a comprobar lo expuesto”.

En paralelo, esta semana está previsto que declaren ante el fiscal Germán Camafreita, quien tiene a su cargo la investigación, los familiares directos del ingeniero, entre ellos su pareja desde hace 15 años, Graciela Orlandi, quien no estuvo en la casa en el momento del crimen, y los hijos de Wolfenson -fruto de su primer matrimonio-, Esteban y Laura.

Quien ya prestó declaración fue la empleada doméstica de la casa, Rosalía Soledad Paniagua, quien prestaba servicios los días martes y jueves de 8 a 14.

En su cuarta declaración, afirmó días atrás que el día 22 de febrero el ingeniero le dijo que tenía que preparar la cena porque tenía una visita. Los investigadores sospechan que la persona que esperaba era alguien que vivía en el barrio privado dado que el personal de seguridad que controla los ingresos en la puerta del barrio no registró visitas para el domicilio de Wolfenson.

Por otra parte, tal como revelaron fuentes de la investigación, la empleada doméstica declaró que cuando ella llegó, el ingeniero preparaba yogurt en una máquina que estaba en la cocina. Y que al mediodía le dio para probar, pero le dijo que todavía no estaba hecho. Cabe destacar que el 23 de febrero pasado, cuando fue hallado el cuerpo de la víctima, la máquina todavía estaba encendida.

En consecuencia, esta información pone en duda la data de muerte dado que hasta ahora por los datos revelados por la autopsia se presumía que el hombre fue asesinado en las primeras horas de la tarde del viernes 23. Sin embargo, la elaboración del yogurt demanda unas ocho horas, es decir que no se explica por qué el dueño de casa no había apagado la máquina al día siguiente.

A esto se suma otro dato no menor. El ingeniero fue hallado muerto el viernes con la misma ropa que, según la empleada, vestía el jueves cuando ella abandonó la casa. No obstante, un amigo de la víctima reveló que Wolfenson era un hombre muy prolijo que difícilmente vistiera dos días la misma indumentaria, por lo que el crimen podría haberse cometido el día 22.

El crimen

Tal como reveló la autopsia, el jubilado fue atacado por la espalda y tras recibir un corte en la nuca, fue ahorcado con un cable o una soga fina hasta que murió.

Asimismo, el hallazgo del cuerpo de la víctima muy cerca de la pared -fue encontrado por debajo del radiador que calefacciona la habitación- da cuenta de que el ingeniero no tuvo margen para defenderse cuando fue abordado.

Según fuentes oficiales, el cuerpo se encontraba boca abajo en una de las habitaciones de la casa, que no es la que el hombre compartía con su esposa, sino otra de las tantas con las que cuenta la propiedad.

El hecho fue descubierto el 23 de febrero por la tarde en una casa del barrio cerrado La Delfina, ubicada en el lote 498, cuyo ingreso está sobre la calle Presidente Perón al 1300, en la localidad de Presidente Derqui.

Wolfenson tenía programado recibir a las 17 a su profesor de piano, pero cuando éste llegó a la puerta de la casa, nadie le contestó.

Tras alertar a la guardia, con un vigilador y la ayuda de un vecino que sabía por dónde ingresar, el profesor de piano encontró fallecido a su alumno en una de las habitaciones de la casa, distinta a su dormitorio, y si bien en un principio los médicos que presenciaron la escena determinaron que se trató de una muerte natural, la autopsia develó un día después que se trataba de un homicidio.

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