Crimen de La Delfina

Habló la empleada acusada de matar al ingeniero: "no soy una ladrona, no soy una asesina"

Rosalía Paniagua concedió una entrevista por televisión y brindó un relato de lo sucedido que para la Justicia sigue resultando inverosímil. Apuntó a la presencia de otro hombre dentro de la casa de Roberto Wolfenson.

9 de mayo de 2024 - 12:46

En una entrevista concedida al programa Buenos Días América conducido por Fabián Doman, Rosalía Paniagua, la empleada doméstica detenida por el crimen del ingeniero Roberto Wolfenson ocurrido en el country La Delfina, afirmó que es inocente y para explicar lo ocurrido volvió a esgrimir un relato que para la Justicia, hasta el momento, resulta inverosímil.

"Yo no lo maté al señor, no hay pruebas suficientes en mi contra para que me detengan acá", afirmó la mujer entre lágrimas. Actualmente, cumple prisión preventiva por el delito de "robo calificado por el uso de arma utilizada en forma impropia en concurso real con homicidio criminis causa". La misma fue dictada por el juez de garantías Nicolás Ceballos.

En la entrevista, habló de supuestas peleas entre la víctima y su esposa, asegurando que "siempre hubo problemas, siempre se peleaba la señora con el marido, él era muy bueno, muy educado, nunca le levantaba la voz" y recordó que el último día que trabajó en la casa, el jueves 22 de febrero -fecha en la que cesaba su contratación temporal en reemplazo de la empleada doméstica que prestaba servicios en la vivienda- "el señor estaba arriba y yo me crucé con un señor que tenía más o menos 38 o 39 años, en ese momento pensé que era el hijo".

"Estaba en el baño de la señora, iba a buscar un trapo para limpiar el vidrio y saliendo de la habitación yendo para la escalera vi que el muchacho besó al señor", aseguró y agregó que "yo no se si me vieron, se fueron abajo, yo quise grabar dos veces y se me cayó el celular, mi idea era mostrarle a la señora Graciela, algo tiene que haber grabado mi celular".

"Yo escuché que el muchacho le dijo cuándo te vas a separar, y el señor le dijo: ya lo hablamos y te dije que no", continuó la mujer, que es de nacionalidad paraguaya.

Siguiendo con su relató, contó que "a la 13:10 me cambié y escuché que alguien me tocó el hombro y cuando me di vuelta sentí que alguien me pegó".

"Me caí medio dormida -continuó- me quedé inconsciente, cuando me desperté tenía los brazos y las manos atadas y una cinta en la boca y la nariz chorreando sangre"

En ese momento, "escuché que el señor gritaba "basta Félix"". Continuando con su reconstrucción, el supuesto hombre en cuestión "volvió, me levantó, me dijo paraguaya de mierda, te voy a dar millones y te vas de acá, no te voy a matar porque yo se que tenés bebés".

Así, según Paniagua, el individuo "me puso las cosas en mi mochila", en referencia a un parlante bluetooth que luego fue hallado en su casa durante el allanamiento en el que fue detenida, un par de auriculares, un candelabro, un cuchillo de cocina y un par de guantes de limpieza rojos, así como el teléfono celular de Wolfenson, que luego -confesó- terminó por romper y tirarlo a la basura "por miedo, porque él me había dicho que yo no dijera nada".

Su relato, no obstante, marca contradicciones con las imágenes de las cámaras de seguridad del country donde se la observa retirándose del lugar sin signos de golpes. Asimismo, las grabaciones de los dispositivos de vigilancia de la estación de trenes de Presidente Derqui la captan manipulando el teléfono celular de Wolfenson y ofreciéndoselo a una transeúnte que se reúsa a aceptarlo.

"Yo no soy una ladrona, no soy una asesina, yo no lo maté", insistió Paniagua, al tiempo que reveló que "si hubiese sido yo, me iba a mi país, pero estuve en mi casa durante un mes".

En otro de los pasajes de su declaración ante la prensa, afirmó que "el señor Roberto me dijo que no dijera nada de lo que vi (acerca del supuesto beso con el hombre cuya existencia hasta ahora no pudo ser probada)", no sin antes lanzar una frase enigmática: "por alguna razón me callé la boca, pero hay una carta", en la que, asegura, relata la verdad de lo sucedido.

Embed - EXCLUSIVO #BDA | CRIMEN DEL COUNTRY: La empleada acusada rompió el silencio: "Yo no lo maté"

El hecho

Fue el 23 de febrero cuando el ingeniero apareció asesinado en su casa ubicada dentro del country La Delfina. En principio el certificado de defunción señalaba que había muerto de forma natural, pero las pericias corroboraron que lo habían matado.

Tanto para el fiscal como el juez, la mujer asesinó a Wolfenson ese mismo día: “La aquí imputada, se apoderó ilegítimamente de un aparato celular, un parlante tipo bluetooth, un par de auriculares misma marca, un cuchillo de cocina, un candelabro de bronce macizo y un par de guantes de limpieza de color rojo".

La acusación de Camafreitas sostiene que "con el claro fin de procurar su impunidad, aprovechando su calidad de empleada doméstica, dentro de la habitación de huésped ubicada en la planta alta de la finca mencionada, mediante la utilización de un elemento en forma de lazo, y mediante golpes, la aquí imputada Paniagua lo colocó alrededor del cuello del señor Roberto Eduardo Wolfenson Band y provocó su asfixia hasta su muerte, para luego darse a la fuga con los objetos de valor sustraídos”.

A casi un mes del crimen, Paniagua fue detenida y decidió declarar. Alli acusó que la víctima tenía un amante y que él había sido quien lo asesinó.

Sobre la llamativa declaración que hizo Paniagua, Camafreitas destacó: “Una cosa es mentir para ejercer su derecho de defensa legalmente amparado; y otra cosa es mentir para desviar el curso de la investigación, circunstancias puesta de relevo en todos los dichos de la aquí imputada, ya que fueron desvirtuados con prueba científica y testimonial a lo largo de la investigación”.

Investigada

Rosalía Soledad Paniagua quedó detenida luego de la revisión de las cámaras de seguridad instaladas en la vía pública. Una cámara de Trenes Argentinos ubicada en la estación de Presidente Derqui mostró cómo Paniagua manipulaba dos celulares, e incluso intentó regalarle o venderle uno de ellos a una mujer que pasaba por el lugar.

En los videos del andén también se observa que Paniagua tenía la mano izquierda inmovilizada con un pañuelo y en todo momento se mira la mano derecha, como si tuviera algún tipo de lesión, que pudo surgir de la lucha o del cordel con el que estrangularon a la víctima.

Cabe recordar que por el hecho también está siendo investigado un vigilador privado de La Delfina, precisamente quien recomendó a Paniagua para trabajar en la casa de Wolfenson. A diferencia de la mucama, el hombre no está detenido pero sí se allanó su casa del barrio Monterrey, llevándose los investigadores CPU, tablet y celulares.

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