Cayó este lunes en Capital

Detuvieron a un sepulturero: lo acusan de matar a su madre para quedarse con sus bienes

Ester Ríos (71) está desaparecida desde 2019. Su hijo decía que se había ido de viaje. Para la Justicia, la asesinó e hizo desaparecer el cuerpo.
martes, 19 de mayo de 2020 · 15:24

Ester Inés Ríos, vecina de Villa Rosa de 71 años, fue vista por última vez el 1º de enero de 2019, cuando intercambió unas breves palabras con un vecino. Luego, nada más se supo de ella. Cuando se lo consultaba a su hijo, Gustavo Fabián Guzmán, por el paradero de su madre, respondía con evasivas o afirmaba que se había ido de viaje.

Guzmán, un sepulturero amante de las armas, fue detenido este lunes por la Policía Federal: se lo acusa de haber asesinado a su propia madre y hacer desaparecer el cuerpo, con el objetivo de quedarse con sus bienes y seguir cobrando su jubilación.

El procedimiento se realizó en el barrio porteño de San Cristóbal, e intervinieron detectives del Departamento de Inteligencia Contra el Crimen Organizado de la PFA, en un domicilio de la calle México al 2300.

Hipótesis

A partir de una investigación del fiscal Gonzalo Acosta, quien como titular de la Fiscalía Especializada en Delitos Conexos a la Trata de Personas de San Isidro se encarga de las causas por averiguación de paradero de todo ese departamento judicial, Guzmán (de 50 años) estaba prófugo y con una orden de detención emitida por el juez de Garantías 7 de Pilar, Walter Saettone, desde el 21 de noviembre.

Sin embargo, el hombre ya estaba desaparecido desde el 19 de abril del año pasado, cuando decidió abandonar la casa de Villa Rosa donde convivía con su madre luego de ser interrogado por la policía, a partir de la denuncia que una de sus hermanas formuló por la desaparición de su madre, Inés Ester Ríos.

La imputación contra Guzmán, es por “homicidio agravado por el vínculo”, delito que prevé una pena de prisión perpetua, y para la Justicia el crimen ocurrió ese mismo 1º de enero de 2019, después de las 20.

La principal hipótesis del fiscal Acosta es que Guzmán asesinó a su madre e inventó distintas excusas para justificar su ausencia, y así quedarse con la casa donde convivía con ella (en la calle Manzone y De la Cárcova) y cobrar su jubilación.

Guzmán se convirtió en sospechoso desde el inicio, no sólo porque se escapó –e incluso abandonó a una concubina-, cuando supo que había una denuncia por el paradero de su madre, sino también por las múltiples y contradictorias versiones que dio sobre el paradero de la jubilada.

Según consta en el expediente, a una hermana le dijo que Inés se había ido de visita a lo de una hermana de ella; a una tía, le contó que se había ido de paseo “al norte o al sur”; a un vecino, que estaba en el centro de jubilados y no sabía si se había ido de viaje; a un cuñado, que se había ido a Escobar; y a otro familiar, que había ido a Campana.

Además, el fiscal Acosta determinó que, unos 15 días antes de desaparecer, Guzmán había mudado a la casa de Villa Rosa a una pareja suya con sus hijos, algo a lo que, según el entorno de la propia víctima, Ríos no hubiera accedido. Esa mujer también declaró que nunca había visto a la madre de Guzmán y él le había dicho que “estaba de viaje”.

Sospechas

La última persona que vio a Ríos con vida fue el vecino que declaró que dialogó con ella el primer día del año pasado, luego de que él sufriera un hecho de inseguridad en el que el ahora imputado había ayudado con un machete a detener al delincuente que había entrado a robarle a su casa.

Este testigo dijo que, a partir de ese día, Ríos ya no volvió a ser vista, y que al imputado Guzmán lo vio usar el celular de su madre con la excusa de que estaba gastando el “pack de mensajes” que tenía la línea.

Otros vecinos declararon que solían ver a Guzmán con el machete y una de sus hermanas lo describió en el expediente como un hombre “adicto a los estupefacientes, violento, mentiroso, que conocía de armas y decía que las tenía y que sabía hacer pozos porque había trabajado en un cementerio” como sepulturero.

A su vez, el fiscal Acosta logró averiguar que los $12.700 del haber jubilatorio correspondiente a enero, febrero y marzo de 2019 fueron por Guzmán sin su madre, y que a partir de abril de ese año no pudo volver a cobrar porque se había vencido el certificado de supervivencia.

Para el fiscal y el juez Saettone, la única razón por la cual una mujer como Ríos, que vivía de su jubilación, no haya renovado el trámite de la supervivencia “es porque está muerta”, según escribieron en el expediente.

Los investigadores judiciales también destacaron que en el allanamiento a la vivienda de la víctima no sólo se encontró el celular de Ríos (que según testigos usó su hijo en los días posteriores), sino también elementos de carácter íntimo, como su dentadura postiza y su reloj, de los que no se desprendería en caso de estar con vida.

Galería de fotos

25%
Satisfacción
0%
Esperanza
25%
Bronca
50%
Tristeza
0%
Incertidumbre
0%
Indiferencia

Comentarios