Luego del incendio de una vivienda en Manuel Alberti en la que cinco chicos de entre 4 y 15 años perdieron la vida habló la abuela de dos de las víctimas.
Teresa, es madre de Jorge Araujo, propietario de la vivienda en la que se produjo el siniestro, junto a su mujer Elena Oliva. El hombre es vigilador de una empresa privada y trabaja en horario nocturno, mientras que la mujer lo hace en un merendero que está ubicado frente a su casa. “Se nos destruyó la vida, ya nada va a ser lo mismo”, dijo la mujer quebrada en llanto.
“Tendremos que ser fuertes por las dos chiquitas que sobrevivieron, pero no sé de dónde sacaremos las fuerzas, se nos vino todo abajo”, agregó la abuela que contó: “la nena de 9 años todavía no cae, pero la de 13 ayer se culpaba por no haber podido salvar a sus hermanos”.
Teresa contó que su hijo estaba de franco el sábado por la noche y que el llamado de la hermana de su nuera por la internación de su madre, hizo que el matrimonio se fuera a Pablo Nogués.
En tanto, las otras tres víctimas, son hijas de Soledad Suárez, una amiga de Elena, que montó su casa pegada a la de los Araujo y que según contó ella misma a medios locales, salió el sábado y dejó a sus hijos, Silvina de 4 años, Raúl de 8 y María Belén de 14 años en la casa de los Araujo.
Mientras que Priscila Araujo (5) y su hermana Milagros (15), se encontraban junto a sus vecinos y amigos durmiendo en la habitación de los padres, mientras Mía (9) y Lara (13), se encontraban en una pieza contigua, fueron las que pudieron escapar del fuego.
“Lara no para de gritar que no pudo salvar a sus hermanos, se quiso meter en la habitación, pero el humo no le permitió llegar a ellas y tuvo que escapar. Incluso se lastimó una pierna”, expresó Teresa, que contó: “unos chicos vecinos que venían de bailar fueron los primeros en intentar apagar el fuego, mi hermano con otros parientes y vecinos me contaron que se escuchaban los gritos desesperados desde adentro” y cerró: “no sé cómo murieron, si sufrieron o no”.
“No sé cómo vamos a salir adelante”
Lo remarcó la abuela de dos de las víctimas. Contó que los vecinos intentaron apagar el fuego mientras se sentían los gritos de los chicos.
La fiesta que no fue
“Tengo en mi casa el vestido de 15 de Milagros, todos los días iba y se quedaba mirándolo. Con mucho esfuerzo ya habíamos logrado reunir el dinero para la fiesta”, contó Teresa.