Doble parricidio en Alberti

“Jamás imaginé que estaba incorporando un monstruo a mi vida”

Lo dijo Karen Klein en relación a su hermanastro y expareja Leandro Acosta. En la carta que escribió en un calabozo, pidió que su padre y su madrastra “descansen en paz”.
lunes, 28 de octubre de 2019 · 09:57

Karen Klein, la joven que hace dos semanas fue condenada por el doble parricidio de su padre y su madrastra cometido en el 2015 en Manuel Alberti, escribió una carta en la que afirmó que el otro condenado, su hermanastro y expareja Leandro Acosta, es un “monstruo” y le pidió a la sociedad que no la juzguen por haber quedado “paralizada por el miedo”.

En la carta que hizo llegar a Télam y escribió en el calabozo de la Comisaría de la Mujer de Martínez, donde actualmente está alojada, Klein comenzó contando: “Hola mundo, soy Karen Klein y siento una profunda necesidad de contarles mi historia. Tengo 26 años de edad, nació el fruto de una gran historia de amor”.

“Lamentablemente perdí a mi madre a los 14 años a raíz de una formalidad crónica. (…) Quedé a cargo de mi abuela y luego mi padre me llevó, insertándome en su nueva familia”, continuó su relato.

“Todo parecía perfecto, la relación con mi padre, su mujer, mis hermanitos y el hijo mayor de mi madrastra, una persona que se ganó un lugar importante en mi corazón, mi amigo al principio y más tarde mi pareja”, dijo la condenada, que afirmó que “ese sería el comiendo de la tragedia que al día de la fecha me priva de mi libertad”.

En este contexto, Klein afirmó que Acosta fue su “primer noviazgo” y agregó: “Jamás imaginé que estaba incorporando un monstruo a mi vida. Un ser violento que día a día apagaba mi felicidad”.

“Me arrebató absolutamente todo, la vida de mi padre, la de su propia madre, mi libertad y a mis hermanos”, escribió  y luego pidió: “Sociedad, ruego a ustedes no me condenen (sic), porque yo ya me condené por haber gritado en silencio. No me juzguen porque el miedo me paralizó”.

En el último párrafo del texto, sostuvo que ama “la vida”, a sus “padres” y a su “familia” y ruega “justicia” para su padre, Ricardo Ignacio Klein (54) y su madrastra, Miryam Esther Kowalczuk (52), y pide que “descansen en paz”.

La causa

El 11 de este mes, el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 7 de San Isidro anunció un adelanto del veredicto condenatorio para los hermanastros Klein y Acosta por el crimen de sus padres.

Los jueces María Coelho, Alberto Gaig y Federico Ecke fijaron para el próximo 21 de noviembre, a las 13, la audiencia en la que se leerán los fundamentos y se impondrá el delito y la pena a los imputados.  

En su alegato, la fiscal Laura Zyseskind solicitó que se condene a los jóvenes a prisión perpetua por “homicidio agravado por el vínculo y alevosía”.

Zyseskind dio por probado que, cumpliendo distintos roles y con una planificación previa, ambos cometieron el doble parricidio el 2 de septiembre de 2015 cuando sus hermanos mellizos, por entonces de 11 años, no estaban en casa porque Kowalczuk los había llevado al colegio.

Según se dio por acreditado, Acosta y Klein mataron a tiros a sus padres: al hombre cuando estaba en su cama y a la mujer cuando llegó de la escuela, y después incineraron los cuerpos haciendo varias fogatas.

En el juicio, Acosta declaró por primera vez y confesó que había asesinado a su padrastro de un disparo, pero dijo que su hermanastra y entonces pareja mató a su madre luego de que él dejara el arma sobre una mesa.

En tanto, si bien no declaró en el debate, Klein siempre sostuvo que ella solo fue testigo de los crímenes, y que si no había denunciado nada era porque estaba amenazada por Acosta.

La joven había llegado libre al debate con una falta de mérito, pero fue detenida por pedido de la fiscalía luego de los alegatos. Respecto a su hermanastro y expareja, se discutió sobre su inimputabilidad, ya que algunas pericias psicológicas y psiquiátricas decían que no comprendía la criminalidad de sus actos.

El hecho que se juzgó fue descubierto el 13 de septiembre de 2015 cuando, a raíz de una denuncia por paradero, la policía allanó la casa familiar situada en Sarratea 2726 de Manuel Alberti. Allí encontró restos humanos quemados de Klein y Kowalczuk.

Luego, en un baldío situado a 8 cuadras de la casa, hallaron 16 bolsas con cenizas, huesos y más restos calcinados.  

 

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