Conmoción en Monterrey

Crimen en Derqui: el asesino estaba obsesionado con la víctima

Nelson Colman creía que Alejandro Marín era parte de una banda que lo había asaltado. El joven incluso le llevó comprobantes laborales para demostrarle que era falso.

Por Redacción Pilar a Diario 30 de enero de 2019 - 00:00

“Vos me robaste, te voy a matar”, le repetía Nelson Javier Colman a Alejandro Marín cuando iba a visitar a su abuela, ubicada junto a su casa. El homicida de 73 estaba convencido de que el joven (a pesar de sus negativas reiteradas) formaba parte de una banda que lo había asaltado y golpeado meses atrás.
El domingo, Alejandro volvió a la casa de su familiar y se desató la tragedia: por la tarde, Colman salió a la vereda y casi sin mediar palabra le disparó directo a la cabeza, mientras la víctima estaba con sus hijas (una de ellas en brazos), su esposa y su abuela. La bala le ingresó por uno de sus ojos y murió minutos después en la sala de salud del barrio Monterrey.
Con el correr de las horas, fueron conociéndose más detalles de una trama que tuvo el peor desenlace, con una certeza que fue confirmada desde ambas familias: el asesino estaba obsesionado con la víctima.

Amenazas
Hace alrededor de dos meses, Colman y su esposa sufrieron una violenta entradera en su casa de Alfaro y Entre Ríos. Una banda de encapuchados ingresó con fines de robo, e incluso el matrimonio fue maniatado y golpeado.
Desde ese momento, el anciano tuvo la idea -sin pruebas- de que el nieto de su vecina había tenido que ver con el hecho. “Un día, Alejandro fue a visitar a mi abuela y le dijo que lo iba a matar porque lo había robado”, expresó a El Diario una prima de la víctima.
Ante la amenaza, Alejandro pidió los comprobantes en su trabajo (se desempeñaba en el turno noche de una empresa de Baradero) para comprobar que no había tenido ninguna relación con el asalto. “Se los mostró, pero Colman no quedó conforme con eso e igual lo asesinó”, agregó la joven.
En las últimas horas, trascendió la versión –no confirmada- de que incluso habría tenido intención de hacer la denuncia policial, sin que fuera tomada. De todos modos, la prima señaló que “nadie se toma un ‘te voy a matar’ en forma tan literal. Él le llevó los comprobantes al hombre para que vea que no había sido”.
Sin embargo, no alcanzó. El domingo, Colman desató una locura en plena calle, delante de la familia de Marín. Luego del hecho fue detenido en su casa, y por el momento está alojado en la Comisaría 2ª de Presidente Derqui. El lunes fue llevado a declarar ante la fiscal Valeria Oyola, de la UFI Nº2, quien caratuló la causa como “homicidio agravado por el uso de arma de fuego”.
Familiares de la víctima temen que, por su edad, en el caso de recibir una condena pueda gozar de la prisión domiciliaria, o que incluso se vaya a vivir a Paraguay, de donde es oriundo. Aún no terminan de creer el desenlace que tuvo una obsesión infundada. 


El dato
Desde su detención, Nelson Colman está alojado en la Comisaría 2ª de Derqui.

 

El lunes y ayer
Marcharon en pedido de justicia
Este lunes, familiares y amigos de Alejandro Marín se manifestaron en el lugar del crimen, a pocos metros de la casa del asesino. La protesta se repitió ayer desde las 19, partiendo desde el mismo sitio para luego dirigirse a la cochería Ponce de León, en Avenida de Mayo, donde fueron velados los restos de la víctima.
El hecho ocurrió en Alfaro y Entre Ríos, cuando Nelson Colman, un hombre de 73 años, le disparó a Alejandro sangre fría y por la espalda. Con las horas se supo que el asesino creía que la víctima era parte de una banda que lo había asaltado meses atrás en su casa.
A pesar de que Marín había comprobado no tener nada que ver con el hecho, el anciano le disparó igual, cuando se encontraba junto a su esposa, dos hijas pequeñas y su abuela.
En la manifestación, los autoconvocados (entre ellos los padres del fallecido) reclamaron justicia por Alejandro, quien había crecido en Derqui pero estaba viviendo en Baradero. El día del crimen había ido a visitar a su abuela, que vive a pocos metros del asesino.
Los presentes, cerca de 200 personas, se manifestaron
en forma pacífica frente a la casa de Colman, que tiene pintada la palabra “Asesinos”, señalando también a su esposa.

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