La hermana de Claudia Schaefer, la mujer asesinada por su esposo, Fernando Farré, en el country Martindale de Pilar en 2015, aseguró ayer en el juicio que ella "le tenía pánico”, que sabía que "nunca” le iba a perdonar la denuncia que le hizo por violencia doméstica y que ambos mantenían "una relación muy violenta, de mucho maltrato”.
La cuarta jornada mostró el infierno en el que vivía la víctima
La hermana de Claudia Schaefer declaró que ella le tenía “pánico” a Farré, que mantenían una relación “muy violenta” y que buscaba separase desde 2014.
Sandra Schaefer declaró ayer a la mañana como testigo en la cuarta audiencia realizada en el Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 2 de San Isidro, en la que por primera vez no participó el imputado, a quien se lo acusa de cometer el femicidio de su esposa el 21 de agosto de 2015, en el que la degolló y le propinó 74 puñaladas.
En tanto, dos psiquiatras de la Asesoría Pericial de San Isidro, Liliana Varela y Ana María Harlap, aseguraron que Farré comprendió perfectamente la criminalidad de sus actos, dirigió sus acciones y tiene "rasgos narcisistas”, pero que en ningún momento reveló que había matado a su mujer por una infidelidad.
La jornada se inició con el testimonio de la hermana de la víctima, quien aseguró que Claudia (44) "le tenía pánico” a Farré (54) tras haber radicado una denuncia en la Oficina de Violencia Doméstica (OVD) de la Corte Suprema de Justicia por un episodio en el que el acusado agredió física y verbalmente a su esposa, quien creyó que su marido "no se lo iba a perdonar nunca”.
"Ella quería separarse, sobre todo desde el 2014”, relató Sandra frente al jurado y al juez Esteban Andrejín, porque "había una acumulación del deterioro de la relación por muchos años” y "mantenían una relación muy violenta, de mucho maltrato”.
En ese sentido, explicó que "si bien Fernando siempre fue muy soberbio y arrogante, ya no le importaba maltratar” a su hermana en presencia de otras personas, y que "no demostraba ningún tipo de cariño de forma espontánea” con su esposa e hijos, sino que "sólo quería la imagen de la familia perfecta”.
Durante el cuestionario de las fiscales Carolina Carballido Catalayud y Laura Zyseskind, Schaefer contó que Farré "era muy avasallador” y que para él "Claudia era un objeto más, ella no le movía una aguja”.
"A él no le importaba desde la cuestión afectiva, le importaba sólo él, y ella estaba mal, muy angustiada”, siguió la testigo, y agregó: "Mi hermana veía la situación pero le tenía miedo”.
Luego, su abogado, Jorge Sandro, quien la representa como particular damnificado en el proceso, reprodujo el audio de una conversación telefónica entre Schaefer y Farré de julio de 2015 que ella había grabado y en el cual se oye al acusado menospreciándola y reclamándole por supuestos gastos excesivos que realizaba la mujer, una vez que él se encontraba desempleado tras ser despedido de la empresa de cosméticos Coty.
"No vas a ver los bonos, y no tengo problemas en terminar en Ezeiza”, le decía su marido, y seguía: "Si no me querés, buscate un departamento y andate, pero así vas a mandar preso al padre de tus hijos, no me importa en salir de ahí en horizontal (por el departamento que compartían en Barrio Norte)”.
En el audio también se escucha cómo Farré le daba a entender que no le importaba si ella mantenía relaciones sexuales con otro hombre, siempre y cuando no le "destrozara la tarjeta de crédito”.
Tras una seguidilla de agravios de parte de Farré durante unos diez minutos, se oyó la voz de Claudia, que le decía que estaba equivocado respecto a las cuestiones económicas y finalizó la conversación de forma contundente: "Yo siempre soy lo más bajo y lo peor para vos, no te hiciste cargo de absolutamente nada (por su hijo más chico, que padece autismo), no tenés reparo, hablás todo el tiempo delante de los chicos, es una vergüenza”.
TESTIMONIO DE SANDRA SCHAEFER
"Le dije que era absurdo que fuera a buscar sus cosas”
En un tramo de la declaración, la mujer recordó el día del crimen entre lágrimas y con una notable congoja en su tono de voz, a través de un relato que emocionó a una jurado y provocó la mirada atenta y seria de parte del juez.
"Yo le decía que no podía seguir viviendo así, y que era absurdo que fuera a buscar sus cosas porque aunque hubiera algo preciado, él igual le iba a dar lo que quisiera darle”, dijo sobre el día previo a que su hermana viajara a Martindale para retirar sus pertenencias de la casa que alquilaban allí.
La mujer se secó las lágrimas, tomó un sorbo de agua y se lamentó: "Vos le podés tener bronca u odio a alguien, pero llegar a ese extremo de matar a alguien de esa manera, no me entra en la cabeza”.
Además, explicó que tras el femicidio fue a buscar a los hijos de Claudia a la escuela para llevarlos a su casa y que días después, cuando aún los chicos no sabían que a su padre lo investigaban por el crimen, la hija más grande le preguntó: "Quiero saber cómo fue, ¿la ahogó? ¿Mi papá la ahogó en Martindale?”, motivo por el cual se sentó a hablar con los dos mayores para contarles lo sucedido.